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EL DILEMA DEL NAÚFRAGO
¿Beber o contener la sed? El dilema de la FED y del BCE
Antonio Yuste | 6·11·2009 | 00:00

Análisis. Para restituir la credibilidad pérdida en las cuentas públicas no existe más opción que retirar y eliminar las medidas de estímulo. No hacerlo implica llevarse por delante la credibilidad global del sistema internacional de pagos, lo que puede originar un colapso extraño entre civil y militar. Retirar las medidas de estímulo implica, a su vez, tumbar buena parte del actual sistema financiero que sobrevive a fuer de inyecciones de liquidez y medidas extraordinarias que suspenden las normas internacionales de contabilidad.

Ya hemos comprobado, empíricamente, con abundantes testimonios y pruebas, lo que dan de sí los grupos clarividentes, con amplios poderes, dirigiendo los destinos de los distintos Estados

¿Morirse de sed rodeado de agua? Los bancos emisores han estado bombeando agua al sistema financiero, ocultando que sus pozos tocaban salitre, hasta que la teoría económica en vigor colapsó, es decir, hasta que se comprobó que no era agua potable. Se distribuía dinero sin el preceptivo análisis de potabilidad. Conclusión: el agua canalizada (el dinero) perdió y sigue perdiendo buena parte de la credibilidad, confiabilidad que en algún momento tuvo. Ahora, a ver, el dinero se filtra y se escruta cada vez más.

:: Soluciones

Potabilizar el poco agua que queda (el Tesoro y los ingresos fiscales están exhaustos) y encarecer su canalización y consumo. Y la decisión afecta por igual a Estados, bancos y economía privada y particular. Dado que los Estados tienen la sartén por el mango, los más perjudicados, a la vista está, son los grandes consumidores de agua, sus comercializadores, el sistema financiero. Viven del agua, están en mitad del océano, pero no tienen agua.

El sistema financiero tiene dos alternativas: robarla o quebrar. Intentarán robarla (lamiendo poco a poco el agua de sus clientes con comisiones irregulares o a bocanadas, quedándose con el dinero público asignado a otros fines). Pueden robarla en connivencia con las autoridades. En los países en los que las autoridades no deseen colaborar al desfalco, sin remedio, tendrán que quebrar o encubrir la quiebra mediante fusiones y estrategias parecidas.

:: Recuperar la credibilidad

Los Estados y los Bancos Emisores tiene que elegir entre recuperar la credibilidad de la moneda que emiten o extraviarse en el Polo Sur y sin GPS. El dólar se ha depreciado y se ha depreciado el dólar al mismo ritmo, como no podía ser de otro modo, son vasos comunicantes, que sus cuentas publicas. Los Estados Unidos, la primera potencia mundial, están a punto de convertirse en el primer indingente mundial.

¿El problema de Estados Unidos es doméstico o global? Es global pero con soluciones principalmente domésticas: es un problemón. Y lo es porque Estados Unidos no podrá salir de la crisis, sin ayuda, con sus propias fuerza. ¿Y quién debe ayudar a Estados Unidos? Pues el resto del planeta y principalmente China, Japón y Europa.

La visibilidad de la situación real de su economía ya no es posible neutralizarla o ocultarla. Las operaciones mediáticas, G-8, G-20, ONU, encuentros bilaterales y todo lo demás, no han logrado hasta la fecha ni arañar un ápice la teoría en vigor. Tampoco han proporcionado, en grado de hipótesis, alternativa alguna. Y no habiéndola, agotados los fuegos artificiales, lo único que se escucha son los mazazos de la realidad, los mazazos que con el pomo de hierro propina la realidad sobre nuestras puertas.

La misma suerte corre el Banco Central Europeo. O cierra el grifo o la credibilidad del euro saltará por los aires. El impacto mediático de las ferias, simulando que existen chisteras mágicas, está agotado. Los grandes líderes se reúnen y qué. ¿Qué saben ellos? Toca via crucis, recorrer el camino del calvario, la mortificación, y mejorar, si podemos y sabemos, no estamos sabiendo, nuestras teorías ahora esparcidas por el suelo, estampadas en la acera de los días. Teorías fracasadas.

Son teorías —las que enaltecen el papel director del Estado en la economía— que ó se pliegan sobre sus propias inconsistencias, se repliegan sobre sus propios postulados, ó destruyen, es lo que vemos, al agente que las soporta (el Estado). Toca cerrar el grifo, inflación venidera, pesar y quiebras. Las teorías al uso, las que están en vigor, no dan tregua. Es lo que está ocurriendo y así seguirá ocurriendo hasta restablecer equilibrios básicos.

Europa tendrá que acudir, por la cuenta que nos tiene, en auxilio de los Estados Unidos, pero necesitamos tanto o más acudir a nuestro rescate. ¿Existen más opciones? Sí, pero las grandes fuerzas, también las grandes corrientes de pensamiento, están ocupadas en sobrevivir dentro de lo que conocen. El asunto necesitará tiempo. Una crisis como la presente crea las condiciones para el cambio de paradigma.

Ya hemos comprobado, empíricamente, con abundantes testimonios y pruebas, lo que dan de sí los grupos clarividente, con amplios poderes, dirigiendo los destinos de los Estados. Omito decir lo que hubiera ocurrido si les hubiéramos confiado la dirección de la Humanidad. Primero lo vimos en los países socialistas y comunistas, con un único tipo de propiedad, la pública, ahora lo estamos comprobando en los países con dos tipos de propiedad, la pública y la privada, pero con rectores clarividentes gobernando el valor de las monedas, de nuestra economía y de nuestro poder adquisitivo. Sin comentarios.


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