Análisis. ¿Las bandas de piratas se embolsan la totalidad de los rescates? Pues claro que no. El grueso del rescate se lo embolsan los patrocinadores de tan suculento negocio. ¿Y quién, pero quién, con nombres y apellidos, puede dedicarse a tan destructivo negocio? Pues para contestar a dicha pregunta hay que empezar por donde empezaría ya no digo Sherlock Holmes sino cualquier inspector de barrio: ¿a quién beneficia la piratería? Desde luego a los jefes de la bandas criminales y a los malhechores asociados. ¿A nadie más? Deben saber que el precio de las primas de seguro para faenar en aguas amenazadas por la piratería han disparado su valor desde que se conocieron los primeros secuestros y son seguros con una cobertura limitada. El negocio es tan suculento que el mercado de seguros marítimos ofrece pólizas temporales, de tres o cuatro días, para la flota que tiene que surcar las aguas del Golfo de Adén, el recodo que hay que superar para pasar del Oceáno Índico al Mar Rojo. Una póliza de tres días puede costar 5.000 y hasta 100.000 euros según el tipo de buque y el tipo de carga.

En Londres el bufete Ince&Co ofrece, abiertamente, un completo asesoramiento que incluye un teléfono de emergencias disponible 24 horas en caso de ataque pirata, gobierno de la crisis ante los medios de comunicación, negociación con los secuestradores y pago del rescate
Existen, asimismo, pólizas especiales, para distintas rutas del Océano Índico. La cobertura máxima que se puede contratar por rescate en caso de secuestro asciende a 3,5 millones de euros. Se dice, pero solo se dice, que la mayoría de los rescates está en torno a los 1,5 millones de dólares. Cuando el rescate se prolonga, se alarga, se toman muchos rehenes y es el caso del Alakrana, y cuando intervienen los gobiernos, nadie sabe lo que se paga y todos afirman que es mucho y en ocasiones cifras astronómicas.
¿Quién contrata dichas pólizas, la cobertura por secuestro? Por este orden: españoles, alemanes, japoneses, griegos y turcos, países con mucha flota, de ideas confusas y muy vulnerables. Las aseguradoras, Scurrell, SCR, Maritime&Underwater Security Consultants, ya ofrecen, en estos momentos, pólizas que incluyen un equipo de crisis para gobernar todas las fases del secuestro (donde se incluye, obvio es, el pago).
El seguro marítimo por secuestro, similar al que se escritura para casos de guerra, es un negocio muy suculento y en expansión. Y dado que los piratas buscan transacciones rápidas de dinero las propias aseguradores aconsejan, qué curioso, no militarizar la piratería para inducir soluciones rápidas a los secuestros y permitir, claro, que el negocio siga fluyendo. Los informes de las aseguradoras estiman que los rescates obtenidos por los secuestradote en 2008 asciende a 104 millones de euros.
Lógico es suponer que el negocio asegurador marítimo facture más, mucho más dinero. Por eso es negocio. Y que el negocio en sí del rescate sea muy superior al que se cifra (104 millones de euros). En Londres el bufete Ince&Co ofrece, abiertamente, un completo asesoramiento que incluye un teléfono de emergencias disponible 24 horas en caso de ataque pirata, gobierno de la crisis ante los medios de comunicación, negociación con los secuestradores y pago del rescate, a través de una avioneta que lanza un paquete con el dinero en paracaídas o bien transportado en una embarcación. No es el único bufete que oferta dichos servicios. Ince&Co, presume además, de contar con negociadores somalíes y ser el único bufete que domina el sistema de pago hawala, basado en el honor, que no exige transacciones de dinero automáticas. ¡No es posible mayor descaro y desparpajo! El ridículo y famoso sistema de pago, el hawala, es una cortina de humo, zarrapastrosa e hilarante, para ahuyentar a los que quieren seguir el rastro del dinero y de gran utilidad para confundir a la opinión pública. ¿Quién, de verdad, se queda el dinero y dónde se queda? ¿Pueden los bufetes británicos, los implicados en el negocio del secuestro, hacer lo que hacen sin algún tipo de cobertura institucional? Cuesta creerlo.
:: El verdadero negocio
¿Quién patrocina la economía del secuestro? ¿Las aseguradoras? ¿Quién empezó? Una vez que se abre la veda, que se inaugura la cuenta de negocio del secuestro, lo que sobran son voluntarios para hacerlo crecer. Es dinero fácil y rápido. Países como España son motores esenciales para hacer prosperar el negocio del secuestro marítimo. Nuestros políticos son especialmente sensibles al negocio criminal de la extorsión. Se ha demostrado con ETA. La economía de la extorsión atrae a nuestros políticos del mismo modo que un sonajero a un bebé.
Estamos ante un problema de seguridad ciudadana. Está bien documentada la existencia de ‘hombres de negocio’ sobre el terreno (Somalia) que pagan a los secuestradores un porcentaje minúsculo de las cantidades que se recaudan. ¿Las bandas de piratas son autónomos, empresas privadas o van a comisión? Si el estado no procura seguridad a sus vecinos, en este caso a sus marinos, finalmente los vecinos, los marinos, con sus propios medios, estarán obligados a patrullar armados y en grupo su propio territorio, donde faenan, haciendo frente a los delincuentes. Eso o lagarse con el rabo entre las piernas. Es cuestión de supervivencia.El gobierno y la famosa operación Atlanta, operación internacional contra la piratería, sigue empecinada en disuadir a los piratas con mangueras de agua, bocinas tronantes y cosas parecidas. Es una operación fallida, estúpida en todas sus fases, irresoluta y que en la práctica contribuye a dar cobertura al negocio de la piratería, puesto que los piratas se han asegurado mediante la operación de que nadie disparará un solo tiro contra ellos y nunca serán apresados. En eso consiste la operación Atlanta, en un fastuosa cobertura internacioanal para que legitimar las primas por secuestro y para proteger a los piratas.
El gobierno espñol, misteriosiamente, se saltó el protocolo de la operación Atlanta, más por desconocimiento, que por intentar hacer las cosas bien, después se arrepintió de habérselo saltado, después mantuvo la apuesta y al final… lo que ustedes saben, terminó interviniendo el Sr. Moratinos. ¿Y qué hizo el Sr. Moratinos? Pues pedir al Gobierno de Somalia, una facción militarizada autoproclamada Gobierno de Somalia, con un leve reconocimiento internacional, que contribuyera a la liberación del Alakrana a cambio de créditos FAD y otras cosas más particulares. El Gobierno de Somalia, naturalmente, se abalanzó sobre los piratas y les dió un ultimatún. Los piratas se enfrentaban a los suyos, otros somalíes, nuevos en el negocio pero con muchos intereses que defender y elevada belicosidad. En el secuestro del Alakrana el negocio fue amplio, generoso y muy expandido.






















