Minaretes. El ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, aseguró este martes que el referéndum contra la construcción de minaretes que se llevó a cabo este fin de semana en Suiza habría conseguido “una victoria todavía más grande” si se hubiera llevado a cabo en Italia. Al igual que otros exponentes de la Liga Norte, Maroni dejó clara su opinión y aseguró que si hubiera sido suizo habría votado “como ha hecho la mayoría de suizos, es decir, contra” los minaretes. “Es más, estoy convencido de que si en Italia se llevara a cabo el mismo referéndum, el porcentaje de victoria habría sido todavía más alto”.

¤ MINARETES
El referéndum suizo y su aplastante resultado, que prohibe la construcción de minaretes en aquel país, no parece un debate que se deje zanjar con planteamientos reduccionistas del tipo, “el pueblo suizo es de extrema derecha”. La población Suiza advierte a sus políticos que rechaza la existencia de una sociedad musulmana paralela. En el debate subyacen más cosas, sobremanera, la herencia cultural, el tipo de civilización que se quiere y la aprensión masiva, legítima y demostrable de que la sociedad musulaman es paralela y tiene fines contrapuestos al ideal suizo y en muchos casos escalofriantes. En la foto: minarete de la mezquita de Ginebra.
Esta medida no va “contra la libertad de religión sino contra la presencia de símbolos religiosos utilizados como símbolos políticos”, aseguró el ministro, cuyo partido suele caracterizarse por sus posiciones contrarias a la inmigración, especialmente con la que procede de países de mayoría musulmana. Sin embargo, la posición de los miembros de la Liga Norte contrasta con la de otros miembros del Gobierno de centro derecha que dirige Silvio Berlusconi, tales como el ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, quien se pronunció a favor de la libertad religiosa y consideró que prohibir los minaretes es una medida “contraproducente”.
Frattini también se desmarcó de la propuesta de incluir la cruz cristiana en la bandera italiana avanzada ayer por otro miembro de la Liga Norte, Roberto Castelli. El jefe de la diplomacia italiana consideró que antes habría que hacer “otras muchas cosas” para defender el crucifijo. Además, la bandera italiana es “más bonita tal como está”.
:: El debate en Francia
El ministro de Inmigración e Identidad Nacional, Eric Besson, se ha declarado tan contrario al burka como favorable a los minaretes y las mezquitas. Una de grandes dimensiones va a construirse en Marsella, mientras que otras pendientes realización se encuentran condicionadas a la falta de recursos financieros. El propio Sarkozy había escrito hace cinco años que prefería los alminares a los garajes clandestinos. Aquéllos eran ejemplo de una integración y de una manifestación pública. Los otros, en cambio, podían alojar todos los fantasmas de la clandestinidad.
El islam es la segunda religión de Francia —6% de practicantes— y forma parte de la identidad de unos cinco millones de personas. Razones por la cuales el Estado y el Gobierno son los primeros en interesarse en evitar que el ejemplo suizo se arraigue al oeste de los Alpes. En todo caso y a pesar, de que gobierno y oposición, comparten criterios y deploran lo ocurrido en Suiza, le debate está siendo aireado por los medios de comunicación y la población de una u otra manera está haciendo saber su opinión, que en nada se parece a la de sus fuerzas políticas.






















