Familia. Un millón de personas según los organizadores (Delegación de Gobierno, Comunidad de Madrid y Policía no facilitaron datos de asistencia), acudieron hoy a la llamada de la Iglesia para celebrar en la madrileña Plaza de Lima la festividad de la Sagrada Familia y reivindicar frente a “otros supuestos modelos”, la “verdad natural de la familia”, aquella que parte del matrimonio entre un hombre y una mujer, conforme apuntó en su homilía el cardenal arzobispo de Madrid y promotor del evento, Antonio María Rouco Varela, quien ofició una Eucaristía tras recibir en directo un mensaje del Papa instando a los presentes a ofrecer testimonio de la unión conyugal.
El presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli reivindicó un “verdadero apoyo social, jurídico y económico” para las familias porque, según afirmó, “el futuro de los pueblos” pasa por ellas. El Papa Benedicto XVI, por su parte, llamó este domingo a la sociedad a ofrecer testimonio sereno y firme de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, porque es de suma importancia para el futuro de la humanidad.
El también presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que fue interrumpido por los aplausos en distintos momentos de su discurso, advirtió de “otro lenguaje” que hace referencia a “diversos modelos de familia” y señaló que “parece adueñarse, avasallador y sin réplica alguna, de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo”. En este sentido, dijo a los cristianos presentes que ello “no responde a la verdad natural de la familia, tal como viene dada al hombre ‘desde el principio’ de la creación”.
La jornada, que arrancó pasadas las diez de la mañana, contó con la presencia de 18 prelados de todo el mundo y medio centenar de obispos y cardenales españoles, entre los que se encontraban, además de monseñor Rouco, el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, y el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach. Entre el público, los ‘populares’ Jaime Mayor Oreja y Federico Trillo o el que fuera secretario de Estado de Economía, José Folgado, ocupaban un sitio en la tribuna de autoridades, situada frente a un escenario de 52 metros de largo presidido por una cruz de veinte metros de altura y flanqueado por la estatua de la Virgen de la Almudena y un Belén de tamaño natural.
Desde ese mismo estrado saludaron a los presentes algunos de los prelados de distintos países europeos que acudieron a la cita que, este año, se celebró bajo el lema ‘El futuro de Europa pasa por la familia’. Así, obispos y cardenales llamaron a santificar el matrimonio “frente a tantos presuntos modelos, de familia” y reivindicaron la unidad conyugal como “valor público”.
Rouco Varela: “El hombre puede ser inconsecuente consigo mismo y no percibir ni oír lo que le dice su mismo ser y lo que establece la gramática inscrita en el ser humano”
Estas fueron las palabras del vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini, quien instó a los presentes a “manifestar el amor de Cristo” frente a “tantos presuntos modelos de familia” y “frente al miedo que tantos jóvenes tienen a un amor eterno”. En este sentido, el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli reivindicó un “verdadero apoyo social, jurídico y económico” para las familias porque, según afirmó, “el futuro de los pueblos” pasa por ellas.
El fundador de Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, destacó en su saludo a los presentes que “el matrimonio es indisoluble” e incidió en que “es necesaria más evangelización” porque según dijo, “el que se separa no tiene vida eterna”. “Sólo la familia puede salvar a Europa”, concluyó.
:: Un panorama poco halagüeño
Tras el rezo del Ángelus, monseñor Rouco Varela ofició una Eucaristía y destacó en su homilía que el actual panorama de la familia en Europa no es “halagüeño” y “se agrava” con las medidas legales que facilitan el divorcio, la aceptación legal del matrimonio gay, la extensión de la crisis, el paro y la ley del aborto. Además, constató que este “preocupante diagnóstico se ha ido agravando más y más”.
Para ofrecer la Comunión, la organización dispuso que más de 1.200 ministros de la Iglesia se colocasen a lo largo y ancho del Paseo de la Castellana y las calles adyacentes con paraguas de rayas blancas y amarillas para indicar su posición y poder así llevar la Eucaristía a todos los presentes. Se utilizaron además, un millar de copones cerámicos fabricados en Teruel, en la misma industria que produjo los que se emplearon durante la última visita del Papa.
Toda la celebración estuvo amenizada con un coro infantil que interpretó villancicos populares. Además, participaron el Coro de la Catedral de la Almudena y la banda de ‘Los Gitanos de Sevilla’ que hizo su aparición para escoltar a una cabalgata de Reyes Magos. Éstos, subidos en dromedarios, pusieron el broche final a la jornada para alegría de los cientos de niños pequeños que soportaban el frío y el cansancio en la calle desde primera hora de la mañana.
Una ciudadana de Murcia, que se encontraba en una de las zonas de público más próximas al altar desde pasadas las 8.30 horas, destacó en declaraciones a Europa Press el tono “más tranquilo” en el que se desarrolló la celebración en comparación con años anteriores. “Es la tercera vez que vengo y nadie grita cosas a Zapatero este año, la gente ha venido a hacer oración”, aseguró.






















