Guerra sucia. Las noticas llegadas de Afganistán el último fin de semana, en las que se vieron involucradas las fuerzas armadas germanas, ha puesto a la opinión pública de aquel país en alerta. Los medios alemanes, no importa la orientación editorial, consideran a su clase política deshonesta en sus hechos y comportamiento al escamotear la verdad sobre lo que ocurre en Afganistán. Y lo que piensa la opinión pública alemana es de similar factura a lo que ocurre en el resto de Europa. Es un debate, no obstante que, paradójicamente, no se produce en España, país que tiene más razones que ningún otro para traer la guerra sucia de Afganistán al primer plano. No es el caso. ¿Y qué dice la prensa alemana?
Los medios alemanas, no importa la orientación editorial, consideran a su clase política deshonesta en sus hechos y comportamiento al escamotear la verdad sobre lo que ocurre en Afganistán Rhein Zeitung. La percepción y el tratamiento del tema Afganistán en Alemania, tras los fatales incidentes de los días de Pascua, ocupa a los editorialistas de la prensa germana. El diario Rhein Zeitung de la ciudad alemana de Coblenza critica la misión alemana en Afganistán: “Son los estadounidenses quienes han reconocido lo mal que van las cosas en Afganistán y han cambiado, valientemente, de curso: más tropas y esforzarse por mayor seguridad y reconstrucción sustentable. Entretanto, sin embargo, los europeos están tan cansados de la guerra que no les ofrecen el apoyo necesario. Además, la falta de un socio fiable dentro del propio Afganistán se hecha de menos. El presidente Hamid Karsai es sumamente corrupto y está interesado únicamente en su propia supervivencia política. ¿Qué hacer? Occidente pinta de colores el trabajo de formación de las aún desoladas fuerzas de seguridad afganas para poder salir más pronto del país. A Europa le interesa, sobre todo, maquillar en lo posible el fracaso. Esto puede que sirva para no perder la cara; honesto, no es. No obstante, la honestidad nunca fue la base de nuestra estrategia en Afganistán”. Stuttgarter Zeitung. El periódico Stuttgarter Zeitung de Stuttgart enfoca la misión de las ISAF: “En este momento se vuelve realidad un refrán afgano: ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos tiempo. Tanto la agresividad que manifiesta últimamente el presidente Karsai en su trato con Estados Unidos como la absurda acusación de que “los extranjeros” son responsables de las falsificaciones ocurridas en los comicios de los que salió reelegido, nutren la sospecha de que anda ya en busca de apoyo para después de que las tropas ISAF hayan abandonado el país y que intenta bajar el listón de las exigencias occidentales. Con todo, no hay alternativa a culminar ordenadamente la misión en Afganistán. Cualquier otra cosa minaría la seguridad colectiva”. Westdeutsche Zeitung. El Westdeutsche Zeitung de la ciudad de Düsseldorf opina: “Que el ministro de Defensa, Gutternberg, utilizara para esta misión coloquialmente el término `guerra´, por primera vez, pretende aclarar lo que viven los soldados y las fuerzas internacionales todos los días en Kundus (localización de las tropas germanas en Afganistán). Con todo, la selección del término es importante sólo para los políticos. Para casi todos los demás es evidente que se trata de la guerra, de una guerra muy sucia con atentados, emboscadas y un enemigo que a menudo no se diferencia del amigo. A los soldados de todo el mundo se enfrentan criminales que convierten a seres humanos en armas controladas a distancia y ante quienes, aún las tropas mejor armadas, quedan impotentes. A estos fanáticos habría que, primero, frenar en seco, desarmarles, para que en Afganistán puedan surgir estructuras que posibiliten la paz y el bienestar”. Tagesspiegel. El Tagesspiegel de Berlín analiza la terminología utilizada por el Gobierno alemán en el tema de la misión en Afganistán: “El ministro de Defensa, Guttenberg, se acerca verbalmente a la verdad, paulatinamente, aunque a paso de tortuga. Para su antecesor en Afganistán se trató siempre de una misión de estabilización y Guttenberg fue el primero en hablar de `condiciones similares a una guerra´; ahora habla de situaciones que `en lenguaje coloquial se denominan guerra´. En la medida en que entre en las mentes el reconocimiento de que en Afganistán se lucha, se dispara y se mata, el círculo político de Berlín se verá obligado a adoptar una postura y eso estará bien”.






















