Chicago/EEUU. Científicos de la Universidad de Pittsburgh desarrollan un brazo biónico que podría derivar en la creación de extremidades controladas por el cerebro para personas con lesiones en la médula espinal o que sufran enfermedades que les impidan el movimiento. Ya han conseguido que un mono, usando sólo los impulsos eléctricos de su cerebro, dirija el brazo biónico para sacar un malvavisco de un pincho y llevárselo a la boca, según informaron el miércoles los investigadores.”Están usando una prótesis motorizada para alcanzar, agarrar y acercarse comida a la cara”, dijo Andrew Schwartz, científico de Pittsburgh.
Hasta ahora, esta interacción entre el cerebro y una máquina ha sido empleada para controlar el movimiento de un cursor en la pantalla de un ordenador. Schwartz y sus colegas quieren aplicar esta tecnología a los quehaceres del mundo real.
Los monos guían el brazo de la misma forma que mueven sus extremidades, a través de impulsos nerviosos. El equipo de Schwartz recogió las señales a través de un electrodo del tamaño de media tachuela, que había sido implantado en el cerebro del mono. Esos impulsos eléctricos fueron amplificados y transmitidos a un ordenador que opera en el brazo electrónico. Tras la primera fase de la experimentación, el equipo que dirige el estudio ha descubierto que ciertas neuronas involucradas con la función motora envían los mensajes rápidamente cuando el mono quería moverse en cierta dirección. “Lo que es importante es que cada neurona parece tener una dirección preferida”, aseguró el investigador. “Un célula emite muchas señales si te mueves hacia arriba. Otra célula envía muchos impulsos si te mueves a la derecha. Todo lo que necesitas realmente es escuchar a estas neuronas al mismo tiempo para determinar la dirección hacia donde el animal desea moverse”, dijo.
La meta final es lograr desarrollar un prótesis controlada por el cerebro que pueda restablecer las funciones naturales de una persona amputada o que tenga problemas en la médula espinal
Schwartz afirma que a un mono le lleva tres días aprender a mover el brazo y que después continúa mejorando. Hasta ahora el equipo ha entrenado a dos monos que son sentados en una silla y atados para que utilicen la prótesis para alimentarse. La meta final es lograr desarrollar un prótesis controlada por el cerebro que pueda restablecer las funciones naturales de una persona amputada o que tenga problemas en la médula espinal, que es la conductora de los movimientos motores voluntarios. Sin embargo, antes, desean refinar el sistema para que éste incorpore la motricidad fina de los dedos. “Si te fijas en lo que necesitan estos pacientes, ellos necesitan ser capaces de usar los dedos para mejorar su calidad de vida. Necesitan abrocharse la camisa y subirse el cierre, cosas así”.






















