¡Para pagar la hipoteca tienes que poseer pozos petrolíferos y para llenar el depósito tienes que hipotecar la casa! ¿Por qué suben y suben los precios del petróleo? Porque hay poco. Dos mil millones de personas se han incorporado en la última década al consumo de un bien tan escaso. La escasez y las dificultades crecientes para extraerlo de aquellos pozos donde queda poco, han multiplicado su precio. El carbón, ese fósil tan denostado que salió por la puerta de atrás hace dos décadas, expulsado del parnaso de las energías, no solo ha sobrevivido sino que ha vuelto al primer plano de la actualidad y entre guirnaldas. El hidrocarburo ha sido el oro negro durante casi un siglo. Ahora lo es más que nunca. El carbón, no obstante, hace pinitos para recuperar el esplendor que hace siglo y medio ocupó. Veamos.
Necesitamos mucho más petróleo y necesitamos alternativas a una materia prima tan escasa. ¿Existe autoridad moral en alguna parte del planeta para negar el acceso al crudo a los países emergentes, a esos dos millones de nuevos consumidores que quieren su coche y trasladar mercancías y personas por tierra, mar y aire? No hay razón alguna para introducir criterios de discriminación en función de la raza, la cultura o el nivel de renta. La actual crisis forma parte del éxito de la globalización y sobre la mesa no existe proyecto alguno alternativo ni a la globalización ni a nuestro sistema económico con libertad de mercado.
El zooplacton y la algas, depositados en grandes cantidades en fondos anóxicos de mares o zonas lacustres del pasado geológico, enterrados y aplastados por pesadas capas de sedimentos, produce con el paso del tiempo betún primero e hidrocarburos después, cada vez más ligeros, líquidos y gaseosos. Cuando dichos depósitos se encuentran debajo de rocas impermeables, estructuras anticlinales, márgenes de diapiros salinos… se forman entonces los yacimientos petrolíferos, los que hay encontrar, localizar con precisión, valorar su volumen y perforar. Buscamos yacimientos cada vez a mayor profundidad, tanto en tierra como en las plataformas marítimas, offshore, con tecnologías crecientemente sofisticadas y a precios proporcionales. El crudo en sus distintas categorías y calidades, más denso, menos, condensado, gaseoso, lo dicho, es un bien escaso.
La respuesta a la escasez de combustible deja un escaso margen de maniobra. Tenemos, por este orden, que producir más, con nuevas perforaciones, extraer más petróleo, diversificar las fuentes energéticas de sustitución para los mismos fines y reorganizar los usos y hábitos sociales. Sustituir y reorganizar los usos y hábitos sociales, por separado, de forma aislada, afectaría a numerosos sectores industriales. Lo que hay que hacer, ineludiblemente, es cualquier cosa menos sencillo.
Los problemas, gravísimos, a los que nos enfrentamos necesitan ser resueltos en clave de salto tecnológico, mejorando las técnicas de perforación, extracción y transformación. Y es en clave de salto tecnológico y científico como hay que resolver la utilización de los sustitutos energéticos
Los problemas, gravísimos, a los que nos enfrentamos necesitan ser resueltos en clave de salto tecnológico, mejorando las técnicas de perforación, extracción y transformación. Y es en clave de salto tecnológico y científico como hay que resolver la utilización de los sustitutos energéticos. La ‘sostenibilidad’ tan traída y llevada, tan manoseada, escasa de contenido, palabra elevada por arte de birlibirloque a la categoría de concepto, qué cosa significa. ¿Significa acaso cambio de usos y costumbres y destrucción de la economía de mercado? En qué parte se habla de los costes, del drama social asociado y de la catástrofe económica segura. Nuestra civilización se paralizaría con efectos dramáticos sobre el bienestar, afectando a la producción de alimentos, a su distribución, generando escasez en numerosos productos de gran consumo, penalizando a la postre el PIB e induciendo un drama social que reventaría las cuadernas de nuestros vulnerables sistemas de bienestar y con mayor motivo de las economías emergentes.
Necesitamos concentrar recursos humanos, económicos e institucionales en el complejo esfuerzo a realizar para inducir un salto tecnológico y científico. Conviene poca demagogia y más esfuerzo real. La especie humana, nuestra civilización, consume muchos recursos energéticos y sin ellos colapsaríamos. El carbón es una roca sedimentaria, muy rica en carbono, originado como el petróleo, por las descomposición de vegetales, en este caso terrestres, hojas, madera, corteza, esporas…
El carbón vuelve a ser oro negro y de ello da buena cuenta la evolución del precio de la tonelada
Pensando en el transporte y en los derivados del crudo, se está recurriendo a las plantas carboquímicas para obtener fuel del carbón, como alternativa a las plantas petroquímicas. La combustión del carbón (lo que es materia para hablar largo y tendido de ello) ha evolucionado mucho en las últimas décadas y hace tiempo que dejó de ser el enemigo público numero uno del cambio climático, de las emisiones de CO2, de sulfurados y de otros componentes químicos. Existe tecnología de respaldo y León tiene mucho carbón. El carbón vuelve a ser oro negro y de lo que decimos da buena cuenta la evolución del precio de la tonelada de carbón. El índice MCIS, el índice indicador para el mercado del carbón, cifraba en 34,39 $ la tonelada de carbón en el año 2000 y en 146,55 $ en 2008.






















