Afganistán. El ataque verbal del general estadounidense Stanley McChrystal, comandante en jefe de las tropas de la OTAN en Afganistán, al Gobierno de EE UU y sus posibles derivaciones son comentados y analizados por la prensa europea. El Corriere della Sera, de Milán, por jemplo, dice: “El general es un caza terroristas, pero también un hombre pragmático. Por eso se le otorgó el comando supremo de las tropas internacionales en Afganistán en el año 2009. Pero McChrystal se enfrentó, a pesar de sus esfuerzos, a diversas dificultades y comprendió que Afganistán es una tumba. De modo que el soldado salió de su refugio y emprendió el ataque contra sus ‘verdaderos enemigos’. Es difícil poder creer que no sabía cuáles serían las consecuencias. (…) Lo llamaban el ‘Papa’, y, como el Papa, tenía poder por sobre los jueces. Sin embargo, ahora ha llegado el día del juicio para el jefe de las tropas de la OTAN en Afganistán.”
McChrystal se enfrentó, a pesar de sus esfuerzos, a diversas dificultades y comprendió que Afganistán es una tumba. De modo que el soldado salió de su refugio y emprendió el ataque contra sus ‘verdaderos enemigos’ :: Ataque con tradición La Repubblica, de Roma, dice: “McChrystal no es el primer comandante en jefe que dispara contra su presidente. En la historia estadounidense hay antecesores famosos en la escaramuza entre los militares y la Casa Blanca, desde el general MacArthur en la Guerra de Corea hasta Westmoreland en Vietnam. Pero esto siempre fue una mala señal. El gesto del general McChrystal es típico para quien está a punto de utilizar una coartada. Si la guerra fracasa, los otros tienen la culpa. Lo malo es que el propio presidente de EE UU, Barack Obama, es quien le otorgó poder y se identificó con su estrategia. El costo político de la crisis va a cuenta de Obama.” :: El general decidió su destino El Süddeutsche Zeitung, de Múnich, reflexiona: “El general ha decidido su propio destino. Si permanece en su puesto, el presidente estadounidense debería aceptar cuestionarse hasta dónde puede tolerar insultos dirigidos a él y a sus colaboradores. Tampoco las tropas internacionales a mando de McChrystal podrían querer un comandante que esté políticamente aislado. Sólo hay una solución posible: que McChrystal se vaya. Para Afganistán y para la comunidad internacional comprometida allí es una de las tantas malas noticias en muy corto tiempo. Más que nunca, las tropas necesitan ahora estabilidad y confianza en la conducción y en la estrategia, cosas que McChrystal ya no puede brindarles.” :: Nadie es irremplazable El Frankfurter Allgemeiner Zeitung, de Fráncfort, añade: “Stanley McChrystal no es un general estadounidense cuatro estrellas cualquiera. Personifica justamente la nueva ‘estrategia’, anunciada el año pasado por el presidente Barack Obama, que posibilitaría un giro positivo luego de nueve años de misión en Afganistán. Empero, hasta ahora, este líder militar ascético y exigente apenas ha podido probar su capacidad. Es por eso que el nerviosismo va en aumento, y no sólo en Washington. El hecho de que McChrystal haya sido llamado a dar explicaciones, porque una revista estadounidense informó acerca del modo irrespetuoso con que se habla del Gobierno de Washington entre sus allegados, concuerda con su imagen. Pero esto no significa que McChrystal deba temer consecuencias personales. Por otro lado, hasta ahora siempre se pudo encontrar un sucesor para cada general irreemplazable.”






















