Indonesia. Un nuevo estudio internacional ha revelado cómo el dragón de Komodo, reptil que crece hasta una longitud promedio de dos a tres metros y que puede llegar a pesar unos 70 kilogramos, puede ser una máquina de matar tan eficiente a pesar de la discreta fuerza de su mordedura y de tener un cráneo liviano.
Con ancestros que se remontan a más de 100 millones de años en el pasado, el dragón de Komodo (Varanus komodoensis) destroza a sus presas con una pasmosa facilidad, gracias, según los resultados del estudio, al empleo de una combinación de 60 dientes a modo de sierra y afilados como cuchillos, poderosos músculos en el cuello y una especial estructura craneal.
El dragón de Komodo puede ser una máquina de matar eficiente a pesar de la discreta fuerza de su mordedura y de tener un cráneo liviano
Los investigadores destacan que el dragón de Komodo, habitante de las islas de la Indonesia Central —Komodo, Rinca, Flores, Gili Motang y Gili Dasami—, comparte sus características dentales y de alimentación con los dinosaurios, los tigres ‘dientes de sable’ y otros animales extintos.
Los científicos Karen Moreno y Stephen Wroe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, han empleado una técnica basada en la informática para comprobar la fuerza de la mordedura y la mecánica de la alimentación de este depredador.
De uso frecuente en el análisis de trenes, aviones y vehículos terrestres, la técnica permitió al equipo de investigación aplicar la “ingeniería inversa” al diseño natural, para valorar las fuerzas mecánicas que puede manejar un cráneo de dragón de Komodo.
El animal tiene un cráneo ligero y muerde con poca fuerza, pero presenta una combinación de diseño muy brillante y una dentadura capaz de cortar con gran eficacia; se trata pues de un magnífico trabajo de la Madre Naturaleza, lo que le permiten infligir heridas muy serias a presas tan grandes como un búfalo.






















