Valencia. El investigador francés Jean-Marie Lehn, premio Nobel de Química en 1987, considera que la India y China podrán arrebatar “antes de 50 años” el liderazgo mundial en cuanto a investigación biotecnológica e informática que ostentan los Estados Unidos de América y, concretamente, el californiano Sillicon Valley.
Así lo ha asegurado Lehn en una entrevista con motivo de su primera participación como jurado en los Premios Rey Jaime I de investigación. Según este científico, miembro desde 2006 del Alto Consejo francés de Ciencia y Tecnología, el grado de desarrollo científico y empresarial que ostenta la zona de Silicon Valley es aún “un ejemplo” para las compañías del resto del mundo, pero estima factible que pueda tener competencia, como lo demuestra el creciente impulso registrado en la ciudad india de Bangalore.
Este enclave, situado al sur del país, está considerado el epicentro de las nuevas compañías de tecnologías de la información que están dando empuje a la economía india y, según Lehn, se ha convertido ya en el centro mundial del desarrollo de software.
El Universo es capaz de albergar otras formas de vida aparte de la humana
Por ello, tanto la India como China, con su enorme potencial demográfico y su creciente y “rápida” pujanza económica, se perfilan para el químico francés como las grandes aspirantes al liderazgo mundial de la investigación tecnológica, aunque remarca que “buenas empresas las puede haber ya en todas partes”.
A su juicio, el desarrollo de la investigación básica está más asentado en el tejido empresarial norteamericano que en el europeo.
Lehn, especializado en dispositivos supramoleculares y aplicaciones de la nanotecnología, defiende también el papel de la química para fomentar el desarrollo sostenible a través de nuevos materiales, componentes y procesos que respeten el medio ambiente y requieran de un menor gasto energético.
El desarrollo de la investigación básica está más asentado en el tejido empresarial norteamericano que en el europeo
“La química es lo más importante para lograr los objetivos del desarrollo sostenible”, insiste, para remarcar que en esta disciplina “no hay fronteras” y que, aparte de servir para conseguir nuevos productos renovables, es básica para fabricar nuevos medicamentos que también sean respetuosos con la naturaleza.
Tras señalar que “nunca hay suficientes científicos” para afrontar todos los retos de la investigación actual, Lehn, quien se muestra convencido de que el universo es capaz de albergar otras formas de vida aparte de la humana, valora el papel de los Premios Rey Jaime I para la difusión de la investigación científica. En su opinión, esta convocatoria anual tiene un doble mérito: se premia —con 100.000 euros— a científicos e investigadores de hasta seis áreas que no cubren otros galardones, y al mismo tiempo se logra acercar sus trabajos y avances a la sociedad en general.






















