Madrid. Un equipo de científicos, dirigido por Marcos Malumbres, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO, ha descubierto un microRNA, o minigén, que puede controlar el desarrollo de leucemias causadas por la presencia del cromosoma Philadelphia, una enfermedad que sólo en España afecta a unas 4.000 personas al año.
Las leucemias causadas por ese cromosoma son la mieloide crónica, la linfoide aguda y algunas leucemias infantiles, explicó hoy el director de esta investigación, que se publica en el último número de la revista Cancer Cell y los resultados se destacan en su portada.
De la leucemia mieloide crónica se dan unos 600 casos al año en España; de la aguda, unos 1.600, y de la leucemia linfoide aguda Philadelphia-positivos, variable según los registros, la cifra se sitúa en torno a los mil, 800 niños y 200 adultos.
Las nuevas estrategias terapéuticas que se podrían derivar de los resultados de esta investigación “pueden ser particularmente beneficiosas para los pacientes que son resistentes a los tratamientos actuales”, explicó Malumbres.
En este trabajo participaron asimismo los investigadores Juan Cruz Cigudosa, también del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, José Fernández-Piqueras, de la Universidad Autónoma de Madrid, y George A. Calin y Carlo M. Croce, del MD Anderson Cancer Center de Houston y la Universidad de Chicago, respectivamente.
Los resultados de esta investigación “pueden ser particularmente beneficiosas para los pacientes que son resistentes a los tratamientos actuales”
MicroRNA
Los microRNA son minigenes que aunque no producen proteínas con las que se estructuran los organismos, sí generan unas pequeñas moléculas de ARN que regulan la mayor parte de los genes de las células, y dependiendo de su función, existen microRNA oncogénicos, es decir, pueden favorecer el desarrollo de tumores cancerígenos, y otros con actividad supresora de éstos.
La investigación demostró que el microRNA miR-203 tiene una función destacada en las leucemias en las que está presente el cromosoma Philadelphia, que es un cromosoma 22 anormalmente corto.
En estas leucemias se inactiva el microRNA mir-203, lo que es necesario para el crecimiento de los tumores al permitir que se genere suficiente proteína BCR-ABL oncogénica, indispensable para la progresión de esas leucemias; de ese modo los tumores consiguen crecer adecuadamente eliminando de las células el miR-203. Según Malumbres, los resultados de la investigación desvelan que “miR-203 funciona como un supresor de tumores y que la recuperación de este microRNA puede tener efectos terapéuticos en determinadas leucemias agudas y crónicas”.






















