León. Las lluvias de junio traen malas noticias para los alérgicos al polen. Si hasta ahora respiraban con calma por los bajos niveles de concentración registrados, éstos irán en aumento en los próximos días, según ha informado la responsable de la Red Española de Aerobiología en Castilla y León, Rosa María Valencia.
La sequía y el mal tiempo del mes pasado habían retrasado el proceso de desarrollo de las gramíneas, pero las lluvias de junio y el aumento de las temperaturas han roto la tregua entre polen y pacientes. En las últimas semanas los niveles de concentración presentaban una situación más soportable que hace doce meses, pero la llegada del agua ha favorecido el proceso de crecimiento y desarrollo de las gramíneas, causantes de la mayoría de la polinosis en la provincia de León.
La contaminación ambiental, el propio sistema inmunológico o el urbanismo de la ciudades se barajan como causantes del empeoramiento
Actualmente, León ha alcanzado un nivel de carácter moderado en concentración polínica, pero ahora viene otra fase. Esto significa que los estornudos, picores, congestión nasal y dificultades respiratorias regresarán a los pacientes de polinosis en los próximos días, para los que se recomiendan medidas preventivas.
Los síntomas estarán influenciados por el ámbito geográfico en el que se encuentren los afectados y la afluencia de estas plantas en el lugar donde desarrollen su actividad diaria. La máxima concentración polínica tuvo lugar el pasado año en julio. Pero esta fecha varía porque la evolución de los niveles de polen en la atmósfera depende de la situación climatológica.
Después de la tormenta… no llegará la calma. “Tal vez los pacientes sientan un alivio con las tormentas pero estas pueden empeorar sus síntomas en unos días”, ha alertado Valencia. Los casos de alérgicos a este tipo de sustancias están aumentando cada año, incluso hay expertos que afirman que en poco tiempo la mitad de la población padecerá polinosis.
Los datos constatan esta tendencia. Un estudio realizado en la Universidad de León con 500 estudiantes de entre 18 y 30 años ha determinado que más del 30% presenta esta reacción a la gramíneas. En Italia los datos son aun más pesimistas, un estudio de G. D’amato ha alcanzado un umbral de un 40% de alérgicos.
“Tal vez los pacientes sientan un alivio con las tormentas pero estas pueden empeorar sus síntomas en unos días”
Las razones están en la propia evolución de la humanidad. La contaminación ambiental, el propio sistema inmunológico o el urbanismo de la ciudades se barajan como causantes del empeoramiento. De hecho, en Madrid se ha comprobado que la común plantación de especies vegetales en los jardines de las casas durante el invierno favorece la concentración de polen en la atmósfera; lo que, a su vez, provoca en primavera el clásico estornudo.
En cuanto a la contaminación, en la provincia de León se ha constatado que el captador de la Red Española de Aerobiología de La Robla, ubicado junto a una central térmica, está sujeto a una mayor concentración de polen provocada por el funcionamiento de dicha instalación. Ya sea por unos u otros motivos, la realidad es que en la provincia leonesa se ha alcanzado ya un rango de concentración moderado, pero suficiente para causar reacción alérgica, aunque ahora estamos por debajo de los niveles polínicos alcanzados hace doce meses.





















