León. 450 agricultores y ganaderos leoneses se sumaron hoy a una manifestación multitudinaria que tuvo lugar en Madrid para exigir medidas que permitan la supervivencia del campo.
Miles de profesionales de la agricultura y la ganadería, convocados por la Asociación agraria de jóvenes agricultores, Asaja, llevaron sus protestas hasta la misma puerta del Ministerio de Economía para reivindicar al Gobierno soluciones que ayuden a eliminar “la fuerte crisis que está atravesando el sector primario”, tal y como apuntaron desde esta asociación.
Este colectivo quiso dejar claro en este acto de protesta su “indignación ante una política agraria y económica que está arruinando a un sector que pierde constantemente rentabilidad por el encarecimiento de los costes de producción”, reflejó Asaja, desde donde consideran que “no se pueden repercutir en la venta de los productos debido a la crisis de consumo, así como a la posición dominante de las industrias agroalimentaria y de la gran distribución”.
El presidente de Asaja, a nivel nacional, Pedro Barato, comunicó, ante los más de 20.000 manifestantes —cifra aportada por esta asociación—, que se llevarán a cabo cortes de carreteras para finales del mes próximo, si no se abre una vía de negociación con el Gobierno.
Barato quiso ir más allá reclamando “la restitución del nombre de Ministerio de Agricultura” que dirige Elena Espinosa y demandó a las comunidades autónomas que “no hagan dejación de sus muchas responsabilidades en materia agro-ganadera”.
Reivindicaciones
Entre las medidas reivindicadas desde Asaja y la Coordinadora de organizaciones de agricultores y ganaderos, Coag, para aminorar las repercusiones de la subida del gasóleo y los fertilizantes figuran el gasóleo agrícola, del que consumen cien millones de litros al año en la provincia leonesas, y por el que pagan, después del aumento del 52%, cerca de un euro por litro.
La cantidad de abono utilizado en el campo leonés en un año es de 240 millones de kilos por lo que tienen que hacer frente a un importe el doble mayor que el pasado año. Además, por las compras que están haciendo para las siembras de octubre tienen un incremento del 130 por ciento respecto a las de la primavera de 2007.
Por otro lado, el sector ganadero cree que la crisis “tiene un carácter estructural y pide que se intervenga para poner límite a los márgenes comerciales de la industria y la distribución con los que gravan los alimentos, acortando así la gran diferencia entre lo que cobra el agricultor y lo que paga el consumidor”.
Por último, Asaja muestra su preocupación por las negociaciones de la reforma de la Política agraria común, PAC, y pide garantías presupuestarias, exigiendo que no se aplique una modulación superior al cinco por ciento actual, mientras que la propuesta es del 13 por ciento. Además, solicitan que todas las ayudas agrícolas y ganaderas se cobren ‘desacopladas’ de la producción.





















