Teclear en un teclado o escribir a mano en un papel pueden ser actividades similares, pero hay una diferencia significativa en cómo el cuerpo se mueve
Marsella. Teclear en un teclado o escribir a mano en un papel pueden ser actividades similares, pero hay una diferencia significativa en cómo el cuerpo se mueve, según una nueva investigación sobre desarrollo motor.
El estudio de los investigadores se centró en conocer si los movimientos que tienen un comienzo y fin definidos —como los realizados al teclear— se controlan de forma idéntica a los movimientos continuos —como los realizados al escribir a mano con rapidez y por tanto en trazos con la mayor continuidad posible enlazando letras— que no tienen un comienzo y un fin bien definidos.
Los resultados de este estudio tienen inmensas implicaciones potenciales para la terapia física y la robótica antropomorfa
Por otra parte, se investigó si los movimientos continuos están compuestos por una serie de movimientos separados más simples que a su vez están conectados entre sí. En ambos casos, la respuesta fue negativa, dependen de procesos cerebrales diferentes.
Viktor Jirsa y Raoul Huys, ambos del Centro Nacional para la Investigación Científica en Francia (CNRS) y la Universidad del Mediterráneo en Marsella, y Howard N. Zelaznik, Breanna Studenka y Nicole Rheaume, de la Universidad de Purdue, forman el equipo que ha realizado este estudio, cuyos resultados tienen inmensas implicaciones potenciales para la terapia física y la robótica antropomorfa.
Por ejemplo, en un determinado marco de terapia física, se puede comenzar por hacer un entrenamiento separado de cada una de varias habilidades, tales como mover o flexionar una articulación, y después se solicita al paciente que las realice juntas y de forma continua, como caminando. Los robots antropomorfos, que se parecen a las personas y caminan erguidos, a menudo controlan sus movimientos como una serie de acciones separadas.
Antes de este trabajo, los fundamentos para explicar la relación de estos conjuntos de movimientos se basaban en inferencias a partir de datos sobre movimientos específicos. En la nueva investigación, los científicos demostraron computacional y matemáticamente que el modelo de movimientos separados no puede ser transformado en un modelo continuo y viceversa. Los modelos de movimientos separados no pueden producir movimientos repetitivos rápidos, lo que pone de manifiesto que hay una diferencia en cómo el cerebro controla las pequeñas acciones del cuerpo.





















