EFE. Tras dos horas de negociación la acusación y la defensa ha llegado a un acuerdo en el juicio por el asesinato de José Segundo Sen
León/Barcelona. El fiscal y la defensa de los dos hermanos acusados del homicidio de José Segundo Sen, encargado de una discoteca en Cistierna (León) y hermano del alcalde de la localidad, han pactado penas de ocho y siete años para cada uno de ellos, han informado fuentes jurídicas.
Los acusados son Jonatan e Isaac E.B., para quienes el fiscal pedía en sus conclusiones provisionales penas de 13 y 12 años de cárcel, respectivamente, como supuestos autores de un delito de homicidio cometido en abril del año 2005, en Cistierna, en el transcurso de una discusión con la persona que después resultó muerta, además de otro delito de tenencia de armas.
Finalmente, las partes han negociado un acuerdo para que la rebaja de la pena que se pedía inicialmente, ya que los acusados han reconocido los hechos y se les aplicado una circunstancia atenuante.
Los dos acusados deberán pagar a la familia del fallecido una indemnización de 130.000 euros, de los que 100.000 serán destinados a la pareja de la víctima y 15.000 para cada uno de los padres de José Segundo Sen
Según se ha explicado el fiscal, en el momento de los hechos, los dos acusados por el homicidio con arma blanca tenían “limitadas sus capacidades intelectivas” por haber consumido alcohol y otras “sustancias psicotrópicas”, lo que ha supuesto una atenuante “muy cualificada” que ha redundado en la rebaja de la pena.
Además, los dos acusados deberán pagar a la familia del fallecido una indemnización de 130.000 euros, de los que 100.000 serán destinados a la pareja de la víctima y 15.000 para cada uno de los padres de José Segundo Sen.
Por otro lado, los dos acusados deberán cumplir una orden de alejamiento de quinientos metros de los padres y hermanos del fallecido y no podrán visitar la localidad de Cistierna, donde tuvieron lugar los hechos, durante los próximos seis años.
Antes del acuerdo entre las partes adoptado hoy en la Audiencia Provincial de León, el fiscal había pedido un total de 25 años de cárcel para los dos acusados, mientras que la acusación particular reclamaba veintinueve.
La defensa, por su parte, mantenía que se decretara la libre absolución de los dos presuntos implicados ya que, hasta hoy, en ningún momento habían reconocido ser los autores del homicidio.
Juicio policías asesinadas
El acusado de matar dos mujeres policías en L’Hospitalet (Barcelona), Pedro Jiménez, ha atribuido hoy el doble crimen a un supuesto narcotraficante que se encontró en el inmueble de las agentes cuando él se marchaba, una versión que ha quedado en entredicho tras la declaración de los testigos.
En la primera sesión del juicio celebrado hoy en la Audiencia de Barcelona, el tribunal ha podido escuchar la versión del procesado con la que pretende convencer al tribunal de que no fue él quien entró en el piso de las jóvenes agentes, las ató de manos y pies, abusó sexualmente de ellas y las mató a puñaladas, para después quemar el piso.

El doble crimen ocurrió la mañana del 5 de octubre de 2004, cuando fueron halladas muertas a puñaladas y con signos de haber sido víctimas de abusos sexuales dos agentes en prácticas del Cuerpo Nacional de Policía, Aurora R.G. y Silvia N.G., ambas de León, en el piso de L’Hospitalet del Llobregat que compartían.
La fiscal acusa a Jiménez de dos delitos de asesinato, agresión sexual, profanación de cadáver, incendio, robo con violencia, robo con fuerza y allanamiento de morada, para lo que solicita una pena de casi 103 años de prisión. Jiménez, un interno de Can Brians, condenado en ocho ocasiones por delitos sexuales y robo y que gozaba de un permiso penitenciario el día de los hechos, ha dicho que fue al piso de las jóvenes policías pasadas las seis de la mañana a recoger un sobre con sustancias estupefacientes, por encargo de un hombre llamado Mustafá D.
La fiscal acusa a Jiménez de dos delitos de asesinato, agresión sexual, profanación de cadáver, incendio, robo con violencia, robo con fuerza y allanamiento de morada, para lo que solicita una pena de casi 103 años de prisión
El acusado ha manifestado que, tras recoger el encargo, mantuvo allí relaciones sexuales “consentidas” con Aurora R.G. y luego abandonó el domicilio, momento en el que se encontró en la escalera con un tal Álex, un hombre no identificado, a quién ha definido como un narcotraficante que trabajaba con Mustafá D., pero del que no ha podido aportar más datos. Sin embargo, en su posterior declaración como testigo, Mustafá D. ha negado que le hiciera encargo alguno a Jiménez, a quien apenas conocía, y ha asegurado que Álex no existe. “Jamás he visto a Alex. Todo esto es una película que se ha montado (Jiménez) desde el principio”, ha aseverado Mustafá D. en referencia a la versión mantenida por el acusado. El testigo ha explicado, además, que, cuando se vio con el acusado horas después del crimen, éste iba ataviado “con ropa de mujer” y tenía “manchas de sangre”.
Por su parte, el agente que trabajó con Silvia N.G. en su último servicio durante el turno de noche ha asegurado que trabajó con ella hasta las ocho de la mañana, lo que significa que la joven no se encontraba en el domicilio a las seis de la mañana, hora en la que el presunto asesino dice que llegó al barrio de Bellvitge. Según la acusación, Pedro Jiménez asaltó a Silvia N.G. cuando regresaba a su casa, mientras que la otra joven, Aurora R.G., se encontraba dentro del domicilio.
En la primera sesión de este juicio, de cuatro días de duración, se han vivido momentos de tensión tras la declaración de la hermana de una de las víctimas, que ha exigido al acusado que le mirara a la cara.
Durante su declaración, la hermana de una de las víctimas ha exigido al acusado que le mirara a la cara
También ha declarado Mustafá K.A., el hombre que trasladó a Jiménez hasta su domicilio de Girona la tarde del 6 de octubre, cuando debía volver a la prisión —por lo que inicialmente fue procesado como encubridor del doble crimen—, quién ha dicho que el presunto asesino quería salir del país.
Durante la primera sesión también han declarado diversos vecinos que han asegurado que no oyeron chillidos de auxilio en el piso de las policías, aunque una mujer ha manifestado que, pasadas las ocho de la mañana, escuchó la voz de una joven en el rellano que decía a otra persona que no tenía las llaves para abrir la puerta.





















