Se abre el telón, aparece un Vicenada, un Mudo y un Charlatán, ¿qué es? La UPL. No es una broma. Desde hace tiempo, desde el ínclito ‘Pelines’ hasta la fecha, UPL nos malacostumbró a las perlas intravenosas. Otero llama a Javier Chamorro ‘Vicenada‘ y llama ‘Mudo‘ a Melchor Moreno. Y éstos, así es la cosa, llaman a Joaquín Otero ‘Don Charlatán‘.
Héctor Castresana, no quiere ser menos y se rabia porque Melchor Moreno y Javier Chamorro le ningunean sancionándole solo seis meses cuando a su compañero de escaño, Joaquín Otero, le sancionan por cuatro años. Luis Rubinat entiende, a su vez, que Javier Chamorro y Melchor Moreno, tienen apego a su sueldín pero ninguna convicción. ¿A ver?
El destino del leonesismo está escrito. Sin inspiración política, al socaire de cualquier mentidero, siguiendo la estela del hipernacionalismo de chistulari y sardana; al rebufo de la inmersión lingüística y aspirantes a su propia llïngua, la llïonesa, prefabricada (un especie de español con problemas de frenillo), para lograr ser homologados por sus maestros y padres espirituales, los de la boina y la barretina, los de tiro en la nuca y los del chantaje. Al comportarse, en contínuo, sin interrupción, como monos de repetición, han cosechado el fracaso fractal en el que están sumidos.
Se abre el telón, aparece un vicenada, un mudo y un charlatán, ¿qué es? La UPL
La UPL optó de manera equivocada por un hipernacionalismo disolvente, contra España y lo que es más estúpido y muy grave, desde el punto de vista operativo, contra los propios leoneses, segregando la olla del Bierzo de todos sus análisis y conjeturas. En lugar de reivindicar León como hacedora de España, como un hito constructor primero del reino de León, después del Reino de Castilla, de España más tarde, con su marca imperial indeleble —entendido el imperio cono hacedor de estándares, de hábitos y modos de vida y constructor de modernidad—, el leonesismo, invirtió sus propias raíces, falsificó nuestra historia, la verosímil y la redujo a un estándar homologable por el hipernacionalismo de orejeras, tan al uso en algunas partes de nuestras costas. Eligió el camino imposible, el que estaba exento de base social.
El leonesismo poco a poco fue derivando hacia su instrumentalización para el medro personal de sus protagonistas principales
Se dejó llevar por la juerga de la multiculturalidad y diversidad etnográfica, por los modismos y elevando la categoria modal y anecdótica a Ley Suprema, renegando, al hacerlo, de nuestra aportación a la construcción de la lengua española y de la propia idea de España, abdicando de nuestra propia historia, para construir una historia de pega, de mentirijillas, absurda y mutilada, al extremo de optar por una lengua modal, residual, ancestral, atávica, no evolucionada, como lengua distintiva y susceptible de ser inyectada en el sistema educativo apalancada con un programa de inmersión lingüística. La UPL, poco a poco, fue evolucionando hacia el disparate, desde el punto de vista político, y hacia el desastre, desde el punto de vista de su quehacer.
El leonesismo siempre estuvo bajo la lupa de muchos aumentos de los electores y de la prensa. Siempre ha estado sometido al escrutinio público más severo. Sobre sus hombros pesaba la obligación extra de aportar mayor testimonio y ejemplaridad que sus colegas de otros partidos. Era una pesada carga, es cierto, y no ha podido sobrellevarla
La UPL optó por la contracción. Sus actuaciones abandonaron su horizonte politico para quedar subordinadas a los afanes personales de unos pocos. El leonesismo poco a poco fue derivando hacia su instrumentalización para el medro personal de sus protagonistas principales. Y buena prueba de lo que decimos es el sainete, si bien divertido, al que estamos asistiendo. El leonesismo puso el énfasis en el enemigo exterior, una suerte de adjetivos y descalificaciones a los que se apellidaba con el término leonesismo, abandonando la construcción de su propia identidad en modo comprensible. El leonesismo ha sido utilizado como un ariete contra la Junta de Castilla y León y contra España. Un ariete que no ha derribado puertas, ninguna, pero ha servido para que algunos, unos poquitos, en nombre de dicho ariete hicieran fortuna.
Su quehacer se parece más a la historia de una traición, a un despropósito intelectual y político, que a un hito que merezca la pena recordar. La alianza entre el ‘Vicenada‘ (Chamorro/UPL) y ‘Paco Tenis‘ (Paco Fernández/PSOE) es el penúltimo acto del sainete leonesista. Sainete que terminará en el instante en que, con motivo de cualquier consulta electoral, el PSOE fagocite la base electoral de UPL. Será un momento glorioso, para la historia, porque será el momento, un momento desde el punto de vista electoral de gran significación, el día en el que el PSOE se de bruces con la evidencia de que posee, en estos instantes, una base electoral que no le corresponde, prestada. Del mismo modo que reclutará parte del electorado leonesista más ultramontano, perderá el electorado, el que le otorga mayoría social, que está ahíto de tanta demagogia y que es un electorado en tránsito por las siglas del PSOE.
Los calculistas
¿Qué será de UPL? No ofrece evidencias de que pueda reestructurar su estrategia y discurso global. Todo indica que agotará la energía social de la que ha disfrutado. Sus protagonistas principales, los más conocidos, no saldrán vivos del cruce de acusaciones: cruz de navajas. La historia de UPL es una historia de cainismo. En su contra juega que es una historia a pequeña escala, en la que son más visibles las tripas. Es un cainismo sin el filtro de las interpretaciones sesudas que hacen los medios nacionales cuando el cainismo afecta a siglas de alcance nacional, a los grandes partidos. El leonesismo siempre estuvo bajo la lupa de muchos aumentos de los electores y de la prensa. Siempre ha estado sometido al escrutinio público más severo. Sobre sus hombros pesaba la obligación extra de aportar mayor testimonio y ejemplaridad que sus colegas de otros partidos. Era una pesada carga, es cierto. Carga que el leonesismo no ha podido sobrellevar.
Con todo, no faltarán en las filas del PP calculistas y tactistas que computen la posibilidad de sumar a Joaquín Otero a las filas del PP. Es una tentación fácil que, no obstante, choca frontalmente con el momento político, social y económico que atraviesa España. Los españoles y leoneses no estamos para tactismos y mejunjes. Nadie los entendería y nada añadirían a la encrucijada en la que nos encontramos. Son conjeturas de vuelo corto y los leoneses por españoles y castellanos y leoneses, necesitamos alzar la vista y mirar el tiempo venidero con algo más de perspectiva. España necesitará, en adelante, la perspectiva global que podemos aportar las gentes de estas tierras. Añadir una cuota de estruendo localista no suma y en nada beneficia. Soplan otros vientos. Ahora toca hablar de lo que importa. Es mucho lo que está en juego.






















