León. La Junta de Castilla y León ha inmovilizado una explotación en la localidad leonesa de Villaquejida ante la detección, en la misma, de un nuevo caso de encefalopatía espongiforme bovina.La Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta ha publicado hoy en el Boletín Oficial de Castilla y León la orden, que data del pasado 23 de junio, en la que se declara oficialmente la existencia de esta enfermedad. El objetivo de esta declaración es establecer medidas para su control y erradicación, según recoge dicha publicación.
Ante la aparición de esta enfermedad, la Junta ha procedido a establecer medidas para su control y erradicación, con el fin de evitar los riesgos que comporta para la salud humana y garantizar a la población la seguridad alimentaria.
Ante la aparición de esta enfermedad, la Junta ha procedido a establecer medidas para su control y erradicación, con el fin de evitar los riesgos que comporta para la salud humana y garantizar a la población la seguridad alimentaria
La medida se ha adoptado de acuerdo con lo establecido en la Ley 6/1994, de 19 de mayo, de Sanidad Animal de Castilla y León, además de por los decretos que desarrolla la misma, que establecen, entre otras, la lista de enfermedades de animales de declaración obligatoria.
Tranquilidad en la Junta
El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Fernández, ha pedido hoy tranquilidad a los consumidores ya que los controles “funcionan perfectamente” y en la “cadena de comercio no se introduce” ningún bovino enfermo. Así lo ha asegurado hoy en La Bañeza (León), con motivo de su asistencia a la festividad del Salvador, al referirse a la detección de una res en una explotación ganadera de Villaquejida (León) con la enfermedad de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).
El delegado de la Junta ha confirmado este caso, que se ha detectado después de muerto y ha asegurado que en esta explotación se han sacrificado únicamente tres reses, que son las que pueden “ser susceptibles de portar la enfermedad”
El delegado ha confirmado este caso, que se ha detectado después de muerto y ha asegurado que en esta explotación se han sacrificado únicamente tres reses, que son las que pueden “ser susceptibles de portar la enfermedad”, bien por genética o por contacto permanente. Ha insistido en que los controles funcionan perfectamente y ha elogiado la actuación de los ganaderos que “están teniendo un particular empeño en el control” de las reses. Ha elogiado “la perfección y el desarrollo del mecanismo de análisis” de esta enfermedad que ha permitido, que en el caso de que se detecte un caso positivo de esta enfermedad, no se tenga que sacrificar toda la explotación como ocurría con anterioridad.
En este caso, únicamente se han sacrificado los animales “que por vinculaciones genéticas o por contacto permanente puedan ser susceptibles de portar la enfermedad”.
El Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) es el que ha confirmado este caso. A raíz de esta confirmación, la Junta de Castilla y León procedió a declarar oficialmente la existencia de esta enfermedad en la provincia leonesa. El objetivo de esta declaración es establecer medidas para su control y erradicación, según ha publicado hoy el Boletín Oficial de Castilla y León.






















