León. La redacción de Peatóm posee información privilegiada respecto a las medallas que nuestros deportistas conseguirán en un lugar tan lejano como Pekín (si fuera más cerca traeríamos más y en menos tiempo, antes incluso de comenzar los Juegos). Conformado por hombres y mujeres que han hecho de la actividad física, ejercida como juego o competición, un estandarte de sus vidas, este periódico conoce realmente la trascendencia de un acontecimiento que, de no disputarse, seríamos capaces de organizarlo nosotros mismos, tal es la capacidad muscular y mental de esta redacción.
Contra todos esos augurios que calculan un número próximo a las 19 medallas, desde aquí, que sabemos más de esto que nadie, y además gozamos del pleno uso de algunas de nuestras facultades —las otras se nos han ido en los impuestos—, confirmamos la obtención de, como mínimo, veinte colgantes. Somos así de optimistas y radicalmente opuestos a la opinión establecida. Lissavetzky, el químico, puede ir atusándose el flequillo para las constantes fotos que le esperan (el Secretario de Estado aún no ha asegurado su presencia en galardones de plata y bronce debido a su amplio despliegue laboral ante los flashes que pudieran dispensar actividades no olímpicas).

Medallas de oro
El oro, sin ir más lejos, ya que la capital china queda a suficiente distancia, se lo traen para acá:
1. Javier Gómez Noya en triatlón —prueba consistente en la suma de los resultados en natación, ciclismo y carrera a pie monda y lironda.
2. Marga Fullana, en mountain bike —ya que de pruebas campo a través sabemos un rato.
3. Gervasio Deferr, en gimnasia —¡qué sería de España sin el arte de las flexiones y genuflexiones!
4. Iker Martínez y Xabi Fernández, en vela —es lo lógico en un país acostumbrado a ir contra viento y marea.
5. Paquillo Fernández, en 20 kilómetros marcha —tótem de una población acostumbrada a huir a ritmo cansino de las circunstancias adversas.
6. Gemma Mengual y su equipo en natación sincronizada —lo único con cierta simultaneidad de movimientos en el país de la divergencia
No es poco pero tampoco para echar las perdices a volar habida cuenta el nivel nacional en la práctica totalidad de disciplinas catalogadas dentro del espectro olímpico.
Medallas de plata
Las medallas de plata ya son otra cuestión, sobre todo de color del metal a recibir. Con esa mención alrededor del cuello van a aterrizar en los aeropuertos de la península nada menos que:
1. El equipo nacional de baloncesto, con Paul Gasol al frente, y ello debido a la posibilidad de que EEUU y Kobe Bryant se tomen el asunto en serio.
2. Joan Llaneras, en ciclismo en pista, ya que el corredor mallorquín es un experto en competiciones con aros.
3. David Cal, en piragüismo que además es el abanderado y está acostumbrado a portar palos de considerables dimensiones.
4. Mireia Belmonte, en natación (estilos) por aquello de la superación en aguas agrestes.
5. La selección de hockey masculino, que siempre permanece a la caza de bolas a ras de suelo.
6. La homónima de balonmano por aquello del complejo de quedar en primer lugar.
7. Rafael Nadal, cansado de ganarlo todo y benevolente con un agraciado cualquiera.
8. Óscar Freire, en ciclismo en ruta que tanto le gusta por el impresionante desgaste que le produce.

Medallas de Bronce
1. Anabel Medina y Virginia Ruano, para los dobles tenísticos en féminas, en la defensa de un pabellón que sólo parece gobernado por hombres.
2. Nina Zhivaneskaia, en natación (espalda) para que luego digan de las chicas y su poderío. Saben mojarse en coyunturas de máxima trascendencia nacional.
3. Iván Raña, en triatlón, competición que ya hemos comentado.
4. Ana Carrascosa, defendiendo la bandera en judo para un país que sabe poco de llaves y mucho de cerraduras.
5. Mario Pestano, bajo la condición de enviar el disco (¡cuidado con la SGAE y sus derechos de la propiedad!) justo al otro límite.
6. Los chicos de waterpolo que siempre dan el callo pese a las incomodidades que se les interponen.
Podemos equivocarnos porque acabamos de empezar, pero dado el espíritu olímpico que corre por nuestras venas, en las olimpiadas Londres no delegaremos en nuestras fuentes privilegiadas y aseguraremos directamente las medallas. En Londres no serán 20, haremos pleno. Y encima con Don Jaime Lissavetzky (’el químico’, digo ‘el secre’) en la foto, sinónimo de triunfo, sobre todo para este medio que ama a sus gobernantes como si fueran merecedores de ello. Embriaguémonos del concepto de competición común a todas las especies mamíferas. Ya estamos en Pekín. ¡Al oro!. Al oro, no al loro.






















