Madrid. Unos doscientos georgianos se han reunido esta tarde frente a la embajada de Rusia en España para condenar los ataques del ejército ruso en el conflicto abierto por la región de Osetia del Sur.
La organizadora de la manifestación, Kety Gorgiladze, ha expresado su repulsa al gobierno ruso, a la vez que ha comentado que “esto no es algo nuevo”, al recordar el ataque que ‘los rojos’ perpetraron en suelo georgiano en 1921. La organizadora ha pedido a la comunidad internacional ayuda para su pueblo y ha recalcado que, pese a ser un país pequeño, “es tan importante como cualquier otro y necesita ayuda del resto del mundo”.
Como ella, decenas de georgianos salieron de sus trabajos y se acercaron este mediodía a las puertas de la embajada rusa en Madrid para ondear la bandera de Georgia y expresar su condena con panfletos con la cara del primer ministro ruso Vladimir Putin, a quien han tildado de “asesino”. Lali Chilaia es de la región de Abjasia, una de las zonas independientes de Georgia, lleva diez años en España y se ha enterado del conflicto bélico pocas semanas después de haber regresado de su país, donde en ese momento “la situación era de calma absoluta”.
Decenas de georgianos se han manifestado ondeando la bandera de Georgia y panfletos con la cara del primer ministro ruso Vladimir Putin, a quien han tildado de “asesino”
Laia ha explicado que tiene amigos en el ejército georgiano, los cuales le comentaron en su estancia en el país, hace pocas semanas, que las “provocaciones” entre georgianos y osetios eran “unas pocas balas”, algo “común” en las fronteras de ambas regiones. La palabra Sakartvelo, Georgia en su lengua de origen, aparecía en muchos de los carteles que sostenían quienes, como Laia, esperaban “que saliera alguien de la embajada rusa” para dar explicaciones. La familia Berikashvili ha retrasado su almuerzo para acudir a reclamar lo que consideran “un derecho del pueblo georgiano”.
Elene, de 20 años, la más pequeña de la familia, ha expresado su preocupación por la situación de sus familiares que residen en Tiflis, zona que también ha sufrido los ataques y donde “muchas tiendas permanecen cerradas”, ha apuntado. Gori, según Tina Kudykhashuli, otra de las manifestantes, es una ciudad del norte de Georgia en la que “más bombas rusas” han caído. Allí residen la hija y los padres de esta mujer, que trabaja en España desde hace ocho años, ha señalado Tina, que se siente “indefensa” ante lo que Rusia “pueda hacerle a los suyos”.
Se calcula que en España hay unos 27.000 georgianos entre legales e ilegales, en su mayoría afincados en Cataluña y La Rioja
Medio millar de ciudadanos georgianos que residen en España han viajado a Tiflis durante el pasado fin de semana para ponerse a disposición del Gobierno y del Ejército de su país ante el conflicto bélico abierto con Rusia. Precisamente, una familia de cuatro miembros que también se ha manifestado esta tarde ha expresado su deseo de acudir como voluntarios a su país, pero sus compatriotas les han comunicado que, de momento, no necesitan ayuda.
Se calcula que en España hay unos 27.000 georgianos entre legales e ilegales, en su mayoría afincados en Cataluña y La Rioja, según cálculos de la Embajada de Georgia.






















