León. El ex secretario territorial de la Junta en León, Javier Lasarte, ha confesado ayer que su dimisión ha sido un “error” y ha advertido de que “no dudará en poner en marcha cuantas acciones jurídicas sean necesarias para limpiar su imagen”.
Lasarte ha hecho lectura de una carta, en la que ha valorado la situación generada a raíz de que trascendiera el pasado 1 de agosto que había recibido once autorizaciones para instalar otras tantas plantas solares en las provincias de León y de Valladolid, lo que provocó posteriormente su dimisión. Lasarte dimitió de su cargo de secretario de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en la provincia leonesa tras conocerse que había participado en la tramitación de esas licencias, concedidas a empresas que él gestiona.
Lasarte dice que su dimisión ha sido un error al que, según ha desvelado, le “empujaron y forzaron sus responsables directos” de la Junta, bajo la “amenaza de cese”
En su comparecencia, en la que no ha dado pie a preguntas, se ha referido a las conclusiones de la investigación de la Junta de Castilla y León sobre este asunto, que ayer se hicieron públicas y de las que se desprende, según ha resaltado, que “la tramitación de los expedientes se habían realizado con un escrupuloso respeto a la ley”. Sin embargo, ha expresado su “amargura” por la apertura de un expediente disciplinario, como se ha anunciado hoy, porque entiende que no ha incumplido la ley de incompatibilidades.
Ha asegurado que dispone de “informes jurídicos que afirman que no hay incompatibilidad” alguna, al tiempo que se ha mostrado “convencido” de que así “lo resolverá el expediente o lo tribunales de Justicia”. Ha dicho que su dimisión ha sido un error al que, según ha desvelado, le “empujaron y forzaron sus responsables directos” de la Junta de Castilla y León, bajo la “amenaza de cese” o un “borrón” en su expediente.
Lamenta que quienes deberían haberle “defendido” fueron “los primeros en arrojar sobre él la duda de la sospecha”
Ha considerado que este expediente es fruto de que ahora es “difícil” que “quienes han hecho crecer esta bola de nieve” reconozcan “que no hay nada”, ya que deberían de explicar “por qué han puesto a rodar esta bola”. Sin mencionar a nadie, ha preguntado “por qué se quería acabar con él y con otros funcionarios” y también “si acaso son el objetivo de unos golpes dirigidos a otros”.
Ha lamentado que quienes deberían haberle “defendido” después de 13 años en el cargo fueron “los primeros en arrojar sobre él la duda de la sospecha”. En cualquier caso, ha afirmado que confía en que “se resuelva el entuerto” y que, una vez se aclare, “se den para sí el tratamiento que le exigieron y dimitan de forma fulminante”.
De momento, ha recordado que ahora lo que se dirimirá es si ha habido una “falta administrativa”, por lo que ha pedido que se le deje de tratar como un delincuente.






















