León. La generación de la brea es, a su vez, la generación de la promoción inmobiliaria. Los responsables principales del desmán que ahora conocemos, económico y financiero, y responsable a la postre de la estructura inapropiada de nuestras ciudades. Falsamente rápidas, farragosas, sucias, improductivas, insalubres e inductoras de ansiedad. Ciudades muy caras desde el punto de vista de la salud, incosteables, y muy caras desde el punto de vista de su baja eficiencia: su productividad es decreciente.
Nuestras ciudades son falsamente rápidas, farragosas, sucias, improductivas, insalubres e inductoras de ansiedad
Hasta hace bien poco la prioridad número uno de la planificación de las ciudades, incluida León, era el tráfico rodado. Ahora, en teoría, a la cabeza de la prioridades está la calidad de vida y la salud, pero solo en teoría, en la práctica, nada ha cambiado. La prioridad número uno sigue siendo obedecer los dictados de la generación de la brea, adicta al dióxido de azufre (SO2). La adicción al dióxido de azufre es una pandemia fuera de control. El fanatismo adicto al SO2 todo lo invade y contamina.
Observando la planificación del barrio de Eras de Renueva es fácil apercibirse de que se trata de un diseño urbanístico en el que la calidad de vida se ha puesto de rodillas ante una prioridad superior, la adicción de los urbanizadores al SO2. Todo está diseñado fuera de escala, fuera de la escala humana, y a escala del automóvil. Grandes ejes o vías rápidas, que trocean el barrio. Y manzanas diseñadas para comunicarse con las colindantes en helicóptero. La felicidad para los miembros de la generación de la brea, el mayor júbilo, se alcanza cuando la totalidad de infraestructuras, estructuras, zonas verdes y peatonales se ponen a disposición de las máquinas expendedoras de dióxido de carbono.
Observando la planificación del barrio de Eras de Renueva es fácil apercibirse de que se trata de un diseño urbanístico en el que la calidad de vida se ha puesto de rodillas ante una prioridad superior, la adicción de los urbanizadores al SO2
A esa forma de planificar se la ha venido conociendo como progreso, ha gozado del consentimiento de las mayorías y está por demostrar que el apoyo popular, en estos momentos, en consultas parciales, específicas sobre el tema, siga siendo el mismo. Si se contempla el Barrio de La Lastra (ciudad de León) o el barrio de La Rosaleda (Ponferrada), vemos con resignación que el modelo urbanístico sigue siendo el mismo, anteponer los intereses de la ‘generación de la brea’ a cualquier otra consideración por muy atinada que parezca y por más razones que la adornen. No es ocioso recordar que la generación de la brea consiguió, con indudable éxito, extender su fanatismo por las nuevas generaciones. ¿Qué peso social tiene la generación de la brea en estos instantes? Sigue mandando pero su apoyo popular se ha cuarteado. Ya no es total, es parcial y con condiciones.
Las decisiones urbanísticas, aún hoy, se esfuerzan sin descanso y con obstinación por servir al propósito inhumano de la generación de la brea: subordinar la vida a los intereses superiores del dióxido de azufre y de la promoción inmobiliaria.
Los ejes, puentes, cruces soterrados, doble vía, más doble vía, es decir brea y más brea al servicio del dióxido de azufre (SO2), el monóxido de carbono (CO), los óxidos de nitrógeno (NOx), el plomo (Pb) y el material particulado en suspensión (MPS), drenan los recursos más importantes de las comunidades.
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COMPOSICIÓN DE LA ATMÓSFERA |
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|---|---|---|
| Composición |
Fórmula química |
Volumen (%) en aire seco |
| Nitrógeno |
N2 |
78,08 |
| Oxígeno |
O2 |
20,95 |
| Argón |
Ar |
0,93 |
| Dióxido de carbono |
CO2 |
350 ppmv |
| Neón |
Ne |
18,2 ppmv |
| Helio |
He |
5,24 ppmv |
| Meatono |
CH4 |
2 ppmv |
| Criptón |
Kr |
1,1 ppmv |
| Hidrógeno |
H2 |
0,5 ppmv |
| Óxido nitroso |
N2O |
0,3 ppmv |
| Xenón |
Xe |
0,08 ppmv |
| Monóxido de carbono |
CO |
0,05 - 0,2 ppmv |
| Ozono |
O3 |
0,02 - 0,03 ppmv |
Composición. Media de la atmósfera seca por debajo de los 80 km (ppm = partes por millón )
Fuente. Cuadrat y Pita
Nota. La atmósfera está compuesta por tres gases fundamentales: nitrógeno, oxígeno y argón, los cuales constituyen el 99.95% del volumen atmosférico. De ellos, el nitrógeno y el argón son geoquímicamente inertes, lo que implica que permanecen en la atmósfera sin reaccionar con ningún otro elemento. En cambio, el oxígeno es muy activo y su presencia está determinada por la velocidad de las reacciones del oxígeno libre con los depósitos existentes en las rocas sedimentarias. Los restantes componentes del aire están presentes en cantidades muy pequeñas y se expresan en volumen en partes por millón (ppm) o en partes por billón (ppb). El dióxido de carbono es un gas invernadero. Llega a la atmósfera por la acción de los organismos vivos y en menor medida por la descomposición de elementos orgánicos y la quema de combustibles fósiles. Mantiene su equilibrio gracias al proceso de fotosíntesis y la absorción de la biosfera y los océanos. La presencia de ozono es relativamente pequeña y está determinada por el balance entre las reacciones que lo producen y destruyen. Se origina en la atmósfera superior por la acción de la radiación ultravioleta que disocia las moléculas de oxígeno permitiendo su recombinación en ozono (O3). Los aerosoles son partículas en suspensión: humo, polvo, cenizas, sales y materia orgánica.
› Viviendas impagables en urbanizaciones inductoras de ansiedad
La generación de la brea antepone su fascinación por el transporte individual, la fascinación por el consumo de carburante y por el ‘broum-broum-broum’ a cualquier objetivo de salud o productividad. Su felicidad individual es deudora de la libertad de circulación, con exclusión de otro tipo de alternativas al transporte individual, no admitiendo más mecanismo para la obtención de la identidad individual y felicidad que la que le proporciona la posesión en propiedad de una máquina emisora de SO2. Su identidad personal, su posición social se la proporciona la máquina expendedora de dióxido de azufre. La posición es más alta cuanto más azufra y más y mejor contamina.
Adquirir una vivienda impagable, con una relación precio/calidad aberrante, en un entorno ofensivo para la salud, es objetivo indisimulado de la generación de la brea. La inducción en el cuerpo social de elevadas dosis de ansiedad es objetivo principal, también, de la generación de la brea.
› Peatonalizaciones
La generación de la Promoción Inmobiliaria es una generación devota de la ‘brea’ y para la cual el progreso de la Humanidad se resume y agota con una mayor eficiencia en la emisión de SO2. Es una generación demandante de ‘brea’ desde que tuvo uso de razón. A las administraciones públicas le piden brea. Brea para llegar al colegio, brea para hacer la compra, brea para viajar y brea, claro, para ingresar en un hospital. Es una generación que no tiene más meta que convertir la atmósfera en un océano criminal de SO2, NOx y CO. Viven para la brea y para la ansiedad, podría decirse que de manera monográfica.
¿Cómo explicar, entonces, las peatonalizaciones de entornos urbanos? Sencillo, la generación de la brea instalada en los consistorios municipales peatonaliza, sólo y tan solo, a regañadientes y a la desesperada, cuando el tráfico rodado tritura los entornos urbanos y los negocios, depreciándolos hasta la nada; cuando los ahorros de toda una vida se esfuman en unos bienes inmuebles que nadie quiere por estar ahogados en contaminación; cuando a los ayuntamientos el patrimonio catastral se les hunde por efecto del tráfico rodado, hundiéndose con él sus recaudaciones; o cuando imperativos sanitarios, coercitivos, no la dejan otra alternativa.
› Tráfico y prostitución
Para el tráfico se aplica la misma receta que para la prostitución, se le desplaza. Es evidente que las peatonalizaciones son medidas que se aplican a regañadientes y que se adoptan contra la voluntad de las mayorías y su mejor prueba es que las peatonalizaciones se dejan acompañar de grandes obras de ingeniería civil para facilitar el tráfico rodado por otras arterias. Cuando se peatonaliza una zona, nunca desciende el tráfico, se desplaza para penalizar y degradar otros entornos.
Para el tráfico se aplica la misma receta que para la prostitución, se le desplaza
Para la generación de la brea peatonalizar nunca significa poner en cuestión su pazguata manera de ejercer el derecho a la libre circulación o cuestionar su adición al broum-broum-broum, significa, simplemente, que hay que desplazar el tráfico y destruir otros entornos. Su horizonte filosófico es destruir y contaminar y todo aquello que le estorbe tiende, sin piedad, a derribarlo. ‘Crear problemas’ es el axioma vital de la generación de la brea y si los problemas pueden ser irresolubles, tanto mejor. Su fanatismo es fatalista, a medias entre suicida y homicida.
¿Es posible reconvertir la industria del automóvil en otra al servicio de un potente transporte público, por carretera y ferrocarril, mucho menos contaminante y que genere muchos más puestos de trabajo que el actual? Es bien sabido que sí. Será preciso, sin embargo, esperar a que la generación de la brea sea fiambre desde el punto de vista político. Mientras tenga el timón de la sociedad nada cambiará. Los cambios los fía a que se produzcan por encima de su cadáver. Envenenará a sus hijos, los enterrará agotados por la alergia, asfixiados por el asma, por los accidentes, por la ansiedad, sembrará plagas y calamidades, cualquier cosa, todo, menos poner en cuestión su pazguata manera de ejercer el derecho a la libre circulación; todo, menos reconsiderar su adicción a la contaminación o reconsiderar su criminal manera, broum-broum-broum, de tener personalidad y ser feliz.
¿Por qué en León tenemos alertas por ozono antroposférico, el que está a ras de suelo, el que quema los pulmones por acción del NOx? ¿Por qué son casi secretas las métricas medioambientales y nadie se ocupa de ellas? A la generación de la brea nadie la puede derrotar. Mandan sobre los gobiernos, sobre el parlamento, sobre las asambleas autonómicas y sobre los consistorios, ellos hacen las leyes. ¿Cuantas veces a la semana superamos los niveles de contaminación permitidos por la OMS? Niveles por otro lado, pensados para adultos cuando es bien sabido que el mayor daño se lo infringimos a los niños.
¿Por qué en León tenemos alertas por ozono antroposférico, el que está a ras de suelo, el que quema los pulmones por acción del NOx? ¿Por qué son casi secretas las métricas medioambientales y nadie se ocupa de ellas?
La peligrosidad de los contaminantes que tienen su origen en los vehículos móviles, depende del grado de concentración, del tiempo de exposición a los mismos y si se pertenece o no a un grupo de riesgo. Se sabe que el CO tiene un extraordinaria afinidad con la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que trasporta oxígeno desde los pulmones a los tejidos, pudiendo llegar a desplazar al oxígeno. El MPS (material particulado en suspensión), los NOx y el SO2 deterioran el funcionamiento pulmonar y el NOx y el SO2 producen un significativo daño sobre el medio ambiente, siendo los principales precursores de la lluvia ácida. No se citan aquí otros muchos compuestos orgánicos cancerígenos producidos por las emisiones.
¿Sabe alguien cuántas toneladas de CO, de NOx, de SO2 y de MPS se expulsan al año en León y su alfoz y en Ponferrada y su alfoz?
› Todo a pulmón
¿Es posible levantar un plan de ciclovías para nuestras ciudades? ¿Es posible peatonalizar al máximo nuestras ciudades, reorientarlas para devolverlas su escala humana, paseables y abarcables con los pulmones, caminando, en bici o en transporte público saludable? ¿Es posible diseñarlas para hacer fluido, abundante y fácil el transporte de pasajeros (autobuses no contaminantes, tranvías y taxis) y el de mercancías para el abastecimiento?
¿Es posible leer en el frontispicio de la planificación urbanística la máxima ‘todo por la salud, todo por la productividad’? ¿Es posible reorientar nuestras ciudades y pueblos hacia la belleza, hacia la revalorización patrimonial, hacia la riqueza, en suma? ¿Es posible reorientar las ciudades hacia la amigabilidad? Es perfectamente posible. Es racionalmente posible, es más barato que lo contrario y proporciona grandes réditos, pero un obstáculo lo impide: la generación de la brea, la generación de broum-broum-broum.






















