Rusia. El hipernacionalismo ruso, encarnado a la perfección por Vladimir Putin y el presidente ruso Dimitri Medvedev, invoca la Guerra Fría como un continente idílico al que retornar. El hipernacionalismo ruso busca polarizar el mundo y atraer a su seno a todos los estados fracasados y tiránicos o que evolucionan en dicha dirección, en Asia, África y América Latina.
Rusia quiere consolidar el embargo político de Georgia, extenderlo a Ucrania y Moldavia y si fuera preciso arrebatar a los ucranianos la península de Crimea y la salida al mar de Georgia. Putin no saca pecho, no juega, saca misiles.
Los misiles que acaba de teleanunciar la Agencia RIA-Novosti son cohetes balísticos intercontinentales, los RS 12M Topol, capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles. Los occidentales tenemos rocódromos y los rusos cosmódromos. Y ha sido el cosmódromo de Plesetsk , al noroeste de Rusia, desde donde ha sido lanzado por las Fuerzas Estratégicas de Misiles de Rusia, el nuevo RS- 12M Topol, para que 25 minutos después, en la otra punta de Siberia, a 6.000 kilómetros, en la península de Kamchatka, ale hop, haga blanco con descarada precisión. El coronel Alexander Vovk, portavoz de las Fuerzas Estratégicas de Misiles de Rusia, nos ha dejado dicho, relatando las características de su nuevo juguete, el más veloz de su arsenal nuclear, que puede abatir objetivos con un alto grado de protección.
Los misiles que acaba de teleanunciar la Agencia RIA-Novosti son cohetes balísticos intercontinentales, los RS 12M Topol, capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles. Los occidentales tenemos rocódromos y los rusos cosmódromos
El nuevo misil de combustible sólido alcanza objetivos a 10.000 kms, tiene una masa en el instante de su lanzamiento de 45,1 toneladas y una ojiva que porta una carga monobloque de 550 kilotones de potencia (la bomba que cayó sobe Hiroshima tenía 13 kilotones). El coronel Vovk ha insistido en que su nuevo Topol puede burlar los más modernos sistemas de defensa contra cohetes.
¿Es casual que Moscú haga público su nuevo juguete, en estos instantes, en plena crisis de confianza entre Occidente y Rusia? Rusia, según sus estrategas, aspira a la paridad nuclear con Estados Unidos. El lenguaje, las formas, los métodos, evocan a la guerra fría, y la oxidada doctrina de la disuasión nuclear y la destrucción mutua asegurada.
Vladimir Putin es lo que es, un ectoplasma, el enviado. Viene del pasado para reeditar la Guerra Fría. Sus análisis, sus comentarios, la nomenclatura que le rodea, su aparato de propaganda, el tratamiento que dispensa a los disidentes, el papel que asigna a la oposición, evoca tres palabras: Komitet Gosudárstvennoy Bezopásnosti (KGB).
Vladimir Putin es lo que es, un ectoplasma, el enviado. Viene del pasado para reeditar la Guerra Fría
Rusia ha querido dejar claro que quiere consolidar sus posiciones en Georgia y en los territorios de la extinta URSS, que no tiene empacho en rescatar el lenguaje de la guerra fría; ha querido dejar claro que no es Occidente, que el tratado de desarme nuclear START II es papel mojado y que su actual política de rearme quiere emular a los viejos Minuteman de los Estados Unidos que en sus últimas versiones, de hace tiempo, ya disponían de un motor de combustible sólido, con capacidad para lanzar varias ojivas a objetivos distintos y un ordenador guía a bordo. Los RS 12M Topol no han logrado las prestaciones de los Minuteman ni desde luego la capacidad que tienen los Minuteman para ser utilizados con fines civiles en el lanzamiento de satélites. Rusia se reserva para sí el papel de viejo imperio colonial. El lanzamiento del RS 12M es eso. El lenguaje de Putin anuncia una vuelta a la tensión nuclear. Tensión y amenaza que todos creíamos extinguida o al menos temporalmente suspendida. Terminó el periodo de gracia. Rusia como Irán, no saca pecho, saca misiles. Volvemos a la Guerra Fría ¿Qué paso con el calentamiento global?






















