León. En estos momentos se conocen 300 enfermedades transmisibles de animales a humanos. El vicepresidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y presidente del colegio de veterinarios, Juan José Badiola, asegura que en España hemos tenido muy pocas, “se cuentan con los dedos de una mano: brucelosis, tuberculosis, equinococosis, toxoplasmosis o triquinosis, el resto están en el mundo”. “Lo que más me preocupa es la globalización del mercado alimentario” explicaba Badiola, quien asegura que ha insistido ante las autoridades sanitarias en el control de las fronteras.
Los estándares de seguridad alimentaria en España y en la Europa continental son altos, “pero el riesgo cero no existe”, insiste Badiola; “eso no nos debe permitir dormirnos en los laureles, porque aunque puede haber problemas internos, la mayoría serán externos”. La golbalización pone sobre la mesa la posibilidad de que entren nuevos patógenos en los países desarrollados. “Lo que hay que hacer es estar preparados para esa nueva situación”, advierte el veterinario.
Los estándares de seguridad alimentaria en España y en la Europa continental son altos “pero el riesgo cero no existe”
Juan José Badiola se ha mostrado especialmente preocupado por las enfermedades infecciosas de transmisión vectorial: “Por ejemplo, no nos esperábamos la llegada de la lengua azul al corazón de Europa, era una enfermedad típica del continente africano”. Badiola sigue en estos momento un caso “interesante”, el del ‘virus chikungunya’, presente en el Índico y que produce fiebres hemorrágicas. No tiene un alto grado de mortalidad, pero puede producir la muerte. Principalmente se localiza en India, las Maldivas, Tanzania y las Seychelles. Necesita insectos apropiados para su transmisión, uno de ellos es el mosquito tigre. Esta especie ya se encuentra en Europa: los primeros han llegado a Cataluña procedentes de la costa mediterránea francesa.
Además de las enfermedades vectoriales y las alimentarias Badiola también advierte del peligro del terrorismo bacteriológico.
Badiola se ha mostrado especialmente preocupado por las enfermedades infecciosas de transmisión vectorial
“Es importante que los países estemos bien dotados de buenos sistemas de vigilancia epidemiológica” asegura Badiola, quien propone además diversas medidas para luchar contra esta amenaza global: reforzar los servicios sanitarios de base, los equipos especializados en enfermedades infecciosas en la estructura hospitalaria española, la puesta en marcha de buenos laboratorios de diagnóstico, desarrollo de sistemas de respuesta validados y entrenados ante la aparición de casos y el control de las fronteras.
“Este nuevo problema no podemos verlo desde la perspectiva nacional; con la gripe aviaria hemos tenido un buen ejemplo, no podemos pensar que nosotros somos una isla porque al final puede volver como un boomerang” explica Badiola quien incide en la importancia de la cooperación internacional en materia sanitaria. “Hay que ayudar a los países del mundo con una buena red de laboratorios por todo el planeta”. apunta el experto.
Incidencia de la Encefalopatía Espongiforme
En España se han registrado 740 casos de enfermedad de las ‘vacas locas’ en cabañas de ganado bovino desde el 2001. A finales del mes de septiembre se dilucidará si el último caso del último fallecimiento en León también se debe a la Encefalopatía Espongiforme, de confirmarse este supuesto esta sería la primera vez en el mundo que fallecen dos familiares por esta causa.
Badiola ha asegurado que en nuestro país “habrá más casos de Encefalopatía Espongiforme, aunque no sé precisar cuántos”.
Joan José Badiola asegura que el contagio de esta afección depende de varios factores, algunos conocidos y otros por descubrir. Además de los hábitos alimentarios, se ha descubierto que una peculiaridad genética (la homocigosis del aminoácido metiomina en el codón 129) favorece el avance del agente causal de la enfermedad hasta el cerebro y su multiplicación.
Juan José Badiola ha asegurado que en nuestro país “habrá más casos de Encefalopatía Espongiforme, aunque no sé precisar cuántos”.
Origen de la Encefalopatía Espongiforme
Las harinas de carne y hueso elaboradas en el Reino Unido están en el origen del conocido como ‘mal de las vacas locas’. Estas harinas estaban contaminadas por priones (la proteína causante de la Encefalopatía Espongiforme). El problema surgió cuando en las fábricas en las que se elaboraban estos complementos alimenticios se suprimió una de las fases en las que se sometía a los restos animales a altas temperaturas. “Cuando se trata de ahorrar en la alimentación llega el peligro”, apostilla Badiola.





















