Madrid. Una mayor frecuencia del pulso en enfermos coronarios permite pronosticar que tendrán más posibilidades de morir por causas cardiovasculares o ser hospitalizados por una insuficiencia cardíaca, según las conclusiones de un estudio mundial analizado hoy por varios doctores españoles.
Todos los “accidentes coronarios” son mucho más usuales cuando la frecuencia cardíaca en reposo es superior a 70 latidos por minuto, ha dicho en conferencia de prensa el jefe de cardiología del Hospital La Paz de Madrid, José Luis López-Sendón.
Según ha corroborado el presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Carlos Macaya, se demuestra que la frecuencia cardíaca es un factor predictor independiente en pacientes con más de ese número de pulsaciones.
El estudio Beautiful, que ha durado tres años y ha sido coordinado por Carlos Macaya en España, se ha centrado en 11.000 pacientes coronarios de 33 países de cuatro continentes con disfunción del ventrículo derecho y una frecuencia cardíaca superior a 60, de los que el 90% era ya tratado con fármacos.
A la mitad de ellos se les administró un placebo (tratamiento médico simulado) y al resto se le dio ‘ivabradina’, que ya se aplicaba con anterioridad para la angina de pecho estable.
La frecuencia cardíaca es un factor predictor independiente en pacientes con más de 70 pulsaciones por minuto
A la vista de los resultados, se puede decir que los pacientes con frecuencia de 70 o más tienen un riesgo mayor de fallecer o padecer cualquier crisis cardiovascular, según las conclusiones.
El incremento del riesgo es del 34% para la muerte cardiovascular; 46% para el infarto de miocardio; 56% para la insuficiencia cardíaca y el 38% para la revascularización coronaria.
En los pacientes con la frecuencia más alta, este elemento redujo la frecuencia cardíaca de los pacientes, un 22% la hospitalización, un 36% los infartos y un 30% la revascularización (restablecimiento del aporte sanguíneo adecuado a una parte del cuerpo mediante intervenciones), según ha explicado el jefe de cardiología del Hospital de Virgen de la Salud de Toledo, Luis Rodríguez Padial.
Además tuvo mejores resultados que el placebo y es compatible con los otros medicamentos que se administran habitualmente para tratar estas dolencias, sin apenas efectos secundarios como leves trastornos de la visión.
Este producto, conocido como Procoloran, ha sido desarrollado por los laboratorios Servier.
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