![]() Divorcio y repudio. El Cardenal Arzobispo de Madrid ha asegurado que “el panorama que presenta la realidad de la familia en la Europa contemporánea no es precisamente halagüeño” y ha constatado que el ya de por sí “preocupante diagnóstico” del estado de salud de la familia europea de 1999 que se realizó en la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos “se ha ido agravando más y más”. Para el cardenal la situación se “agrava” por “la facilitación jurídica del divorcio hasta extremos impensables” y “asimilables al repudio”; la “aceptación” o la “eliminación” primero cultural y luego legal de la consideración del matrimonio como la unión entre varón y una mujer, “abierta a la procreación”; el crecimiento “imparable” de las rupturas matrimoniales y familiares y sus “dramáticas consecuencias” para los niños y de los jóvenes. Y a ello se añade, según Rouco, la crisis económica, con la inevitable secuela del paro y la crisis del matrimonio y de la familia. La situación se “agrava” por “la facilitación jurídica del divorcio hasta extremos impensables” y “asimilables al repudio”.”Los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad” El Cardenal ha advertido que sin la familia cristiana Europa “se quedaría prácticamente sin hijos o, lo que es lo mismo, sin el futuro de la vida”. “Sin vosotras, Europa se quedaría sin el futuro del amor, conocido y ejercitado gratuitamente; se quedaría sin la riqueza de la experiencia del ser amado por lo que se es y no por lo que se tiene. El futuro de Europa, su futuro moral, espiritual e, incluso, biológico, pasa por la familia realizada en su primordial y plena verdad. `El futuro de Europa pasa por vosotras, queridas familias cristianas!”. :: “Sin la familia cristiana Europa se quedaría sin el futuro de la vida” En el transcurso de su Homilía Rouco ha criticado que el derecho del nasciturus está suplantado en la conciencia moral de la sociedad y de la ley. “El derecho a la vida del niño, todavía en el vientre de su madre - del ‘nasciturus’ -, se ve lamentablemente suplantado en la conciencia moral de un sector cada vez más importante de la sociedad, y en la legislación que la acompaña y la estimula, por un supuesto derecho al aborto en los primeros meses del embarazo”. Para el Cardenal “la vida de las personas con discapacidades varias, de los enfermos terminales y de los ancianos, sin un entorno familiar que las cobije, se ve cada vez más en peligro. Un panorama a primera vista oscuro y desolador”. “Sin las familias Europa se quedaría sin el futuro del amor, conocido y ejercitado gratuitamente; se quedaría sin la riqueza de la experiencia del ser amado por lo que se es y no por lo que se tiene. El Cardenal ha explicado que esta situación se da “sólo a primera vista” porque “en el trasfondo alumbran los signos luminosos de la esperanza cristiana” y ha alentado a las familias presentes en la celebración en la madrileña Plaza de Lima a “dar testimonio de esa esperanza y corroborarla”. Rouco Varela ha recomendado vivir la familia “en toda la verdad, la bondad y la belleza que le viene dada por el plan salvador de Dios” e iluminarse por la memoria, “hecha actualidad”, de la Sagrada Familia de Nazareth. “Con la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José, se inicia el capítulo de la nueva y definitiva historia de la familia: el de la familia, que, fundada por el Creador en el verdadero matrimonio entre el varón y la mujer, va a quedar liberada de la esclavitud del pecado y transformada por la gracia del Redentor”. Con el ejemplo de la Familia de Nazareth, “como elegidos de Dios, santos y amados” y con el amor “por encima de todo”, el cardenal Rouco ha preguntado a los presentes: “¿En quién y en dónde podrán encontrar los niños, que van a nacer, los discapacitados, los enfermos, los rechazados, etc., el don de la vida y del amor incondicional sino en vosotros, padres y madres de las familias cristianas?”. Monseñor Rouco Varela ha recordado en su Homilía el viaje apostólico de Juan Pablo II en 1982 y el mensaje de la Eucaristía que celebró en la misma Plaza de Lima, convocada como ‘La Misa para las familias’. En este sentido, ha afirmado que “nunca se puede legitimar la muerte de un inocente” porque “se minaría el mismo fundamento de la sociedad.” También se ha hecho eco de la Encíclica ‘Cáritas in Veritate’ de Benedicto XVI, quien “en medio de una crisis socio-económica generalizada”, enseña, un cuarto de siglo después de la Homilía de su antecesor, que la familia es una “necesidad social, e incluso económica” y señala que “los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad”. |
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