![]() Por [1] Marta Lago. En el primer día del año, Jornada Mundial de la Paz, Benedicto XVI ha lanzado un llamamiento a las conciencias de cuantos pertenecen a grupos armados de cualquier tipo: «¡Deteneos, reflexionad y abandonad el camino de la violencia!»; «el paso podrá pareceros imposible, pero si tenéis la valentía de darlo, Dios os ayudará». A todos y a cada uno os digo: ¡Deteneos, reflexionad y abandonan la vía de la violencia! En este momento, tal paso podrá pareceros imposible, pero si tenéis la valentía de darlo, Dios os ayudará Una plaza de San Pedro colmada y festiva recibió al Papa, al término de la concelebración eucarística que presidió en la basílica vaticana en la solemnidad de María Santísima Madre de Dios y en la 43ª Jornada Mundial de la Paz de este 1 de enero. Desde la ventana de su estudio en el palacio apostólico, Benedicto XVI se unió a fieles y peregrinos en el rezo del Ángelus, que introdujo renovando su invitación —como hizo en su Mensaje para esta jornada, sobre el tema Si quieres cultivar la paz, custodia la creación— a «administrar con justicia y prudencia los recursos naturales de la Tierra» como «condición indispensable para la paz». Al respecto urgen orientaciones concertadas en el plano global, como se evidenció en la reciente cumbre de Copenhague y recordó el Papa. Pero hoy subrayó en particular la importancia de las opciones de cada persona, familia y administración local en la protección del medio ambiente. Y reiteró su llamamiento a un indispensable y eficaz cambio de mentalidad que conduzca a nuevos estilos de vida. «Si tenemos que cuidar las criaturas que nos rodean, ¡qué consideración debemos tener por las personas, nuestros hermanos y hermanas! ¡Qué respeto por la vida humana!», advirtió. «En el primer día del año, desearía dirigir un llamamiento a las conciencias de cuantos forman parte de grupos armados de cualquier tipo. A todos y a cada uno os digo: ¡Deteneos, reflexionad y abandonan la vía de la violencia! En este momento, tal paso podrá pareceros imposible, pero si tenéis la valentía de darlo, Dios os ayudará, y sentiréis volver a vuestros corazones la alegría de la paz, que tal hace tiempo que habéis olvidado». Un llamamiento que Benedicto XVI encomendó a la intercesión de la Santísima Madre de Dios, María, Madre de Jesús, nombre que significa «Dios Salva» y que es el «cumplimiento de la revelación de Dios». «Jesús es el rostro de Dios, es la bendición para cada hombre y para todos los pueblos, es la paz del mundo. Gracias, Madre Santa, que has dado a luz al Salvador, ¡el Príncipe de la paz!», concluyó. |
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