ACTUALIDAD, REFLEXIÓN, RITOS
EN UN MUNDIAL SIN FE
El fútbol cree en Dios
Peatóm | 12·07·2010 | 00:00

Deporte Rey. Para muchos, el fútbol —el “deporte rey”— es una religión. La fe —esa compañía que nunca te deja sólo— no entiende de mundiales, de primera, segunda o tercera división, ni de titulares o suplentes… En estos momentos de locura futbolística provocada por un Mundial capaz de paralizar países enteros, y en el cual se ha prohibido todo símbolo religioso, futbolistas, entrenadores y directivos, confiesan que, para ellos, Dios es más importante que el balón y que la cantidad de millones que desbordan sus contratos.

Como bien decía Chesterton, “el hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser mártir, sino a ser un loco”. Y sin locos como ellos, el mundo sería distinto… no olvidemos que los locos abren los caminos que, más tarde, recorren los sabios

El detalle de ver a David Beckham con un Cristo tatuado en su costado, me ha hecho recordar a Kaká celebrando el triunfo de su selección de rodillas, con los brazos en alto y con el mensaje “pertenezco a Jesús” en su camiseta, o a Pelé —el mejor jugador de todos los tiempos— agradeciendo a Dios el don de jugar al fútbol. Pero éstos no son los únicos… Roberto Donadoni, el que fuera jugador y entrenador de la selección italiana, señaló que, ante la pérdida de valores que se vive en el deporte actualmente, Benedicto XVI y Juan Pablo II “son inspiradores de vida y comportamiento”.

Aún analizando a fondo esta línea tan fina que separa la creencia de la superstición, considero significativa la actitud de estos profesionales del deporte que, sin tapujos, posponen su fe a una portada de alto precio… incluso aunque esto pueda perjudicarlos en su carrera futbolística. Es relevante saber que no todos los jugadores se mueven para y por el dinero, y que todavía queda un hueco para la espiritualidad.

Me alegra ver al jugador sevillista Jesús Navas con el mensaje “Dios es amor” escrito en sus botas, leer que el ex-delantero argentino Gabriel Bautista reconocía ser un fiel creyente y rezar tres veces al día o escuchar al jugador del Deportivo Juan Carlos Valerón decir pondría la otra mejilla porque su vida va en función de su creencia. Ronaldo, el brasileño que fuera jugador del Real Madrid, recuerda especialmente su encuentro con Juan Pablo II en 1998, confesando que fue un momento inolvidable, que le temblaban las piernas y que jamás se había emocionado tanto. Otros de los protagonistas son Javier Zanetti, del Inter de Milán —quien asegura que “estar cerca de Jesús implica ser una persona feliz” porque cada segundo siente a Dios en su vida—, el nigeriano Kanú, quien afirma que no puedes basar tu vida sobre el fútbol o el éxito porque cuando falle estarás perdido y sólo Dios es eterno, o el alemán Oliver Bierhoff, que ríe al recordar que cantaba en el coro de su parroquia…

Pero el milagro no acaba ahí… Entrenadores como Javo Irureta, Javier Clemente o Juan Ramón López Caro han dejado claro que “uno es feliz cuando asume valores que Cristo nos enseñó” y, así, se lo han enseñado a sus jugadores. Como bien decía Chesterton, “el hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser mártir, sino a ser un loco”. Y sin locos como ellos, el mundo sería distinto… no olvidemos que los locos abren los caminos que, más tarde, recorren los sabios.


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