EL NEGOCIO MORTUORIO EXPLORA NUEVOS CAMINOS
Los que se quedan pueden gastarle la última broma incluso estándo fiambre, mientras le dan el último adios. Hay gustos para todos los colores y si si trata de estirar la pata, cada finado tiene su ataúd. Un ataúd adapatado a lo que fue en vida. Si fue carpintero y amaba su oficio su caja mortuoria tendrá el aspecto de un serrucho y si no de se despegaba del teléfono móvil, lo suyo es que su última morada sea un ataúd con aspecto de teléfono móvil. Existe una ataúd para caso y para cada necesidad. Existe, observen, una ataúd con forma de zapatilla deportiva y existe otros muchos, con forma de balón de futbol, de coche deportivo, de camión, de zapato de vestir, de cohete...























