Leticia Perez.. La actriz Carmen Maura en la 53ª Semana Internacional de Cine de Valladolid para recibir la Espiga de honor del Festival
Espiga de Honor. Con el relax como lema vital, la actriz madrileña Carmen Maura mantuvo esta mañana un encuentro distendido con los medios en Valladolid, donde esta noche recibirá la Espiga de honor de la Semana de Cine. La eterna musa de Almodóvar no se cansó de repartir elogios entre sus compañeras de reparto, ni tampoco se cortó la lengua al criticar a algunos directores con los que ha trabajado en su extensa trayectoria. “Nunca me he arrepentido de haber elegido ser actriz. Mi profesión me ha salvado de muchas cosas, entre ellas de volverme loca”, confiesa.
¿Qué le hace sentirse más satisfecha en su profesión: el aplauso del público tras un estreno de teatro, que triunfe una película de un realizador novel con quien ha colaborado o que la llame para un proyecto un cineasta consagrado?
Lo más importante es cuando consigues que la gente llene el teatro, o la sala de cine. Esto al fin y al cabo es un negocio, y si un proyecto consigue la respuesta del público todo el mundo está satisfecho, desde quien ha puesto el dinero hasta el último miembro del equipo, porque eso te dará más oportunidades de seguir trabajando. Además, me pueden hacer completamente feliz los detalles más nimios, como ser capaz de relajar a una actriz que debuta, conseguir que creemos algo calentito y con chispa entre dos o más actores en escena, ver la cara de sorpresa de un director cuando logras hacer realidad lo que él había imaginado, o la felicitación de un eléctrico u otros integrantes del equipo técnico a los que hayas emocionado, porque ellos han visto de todo en la profesión.
¿Se ha arrepentido alguna vez de haber escogido esta profesión? ¿Le ha hecho renunciar a muchas cosas?
Nunca me he arrepentido, porque mi vida matrimonial cuando empecé en esto no era fantástica, y no tuve que renunciar a algo maravilloso para dedicarme a actuar. Sin embargo ser actriz me ha salvado de muchas cosas, entre ellas de volverme loca. Nunca hubiera imaginado que me dedicaría a esto, porque en mis primeros años las actrices españolas eran todas rubias y altas, pero el cine ha sido siempre un amante maravilloso que nunca me ha decepcionado.
Yo a la gente que empieza le aconsejaría que se relaje, que se cuide por dentro, que sean personas equilibradas y que nunca piensen que esto es eterno. ¿Cómo ha cambiado el oficio desde sus inicios hasta ahora? ¿Y qué le parecen las nuevas generaciones de actores jóvenes que están surgiendo en España? ¿Hay algún compañero o director con quien siempre haya querido trabajar? ¿A lo largo de su trayectoria ha habido algún rodaje que recuerde como especialmente complicado? ¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Cómo fue el rodaje con este último? ¿Y se ha planteado regresar al teatro en breve?
Es algo totalmente diferente. Antes ser actor era bastante divertido, y no estaba en absoluto tan bien considerado como ahora. Cuando decías en casa que querías ser actriz era como que le hubieras planteado que te querías meter a puta, y ahora las familias acogen con buena disposición que sus hijos quieran ser actores. Yo empecé con 25 años, aceptando lo que me iba surgiendo sin prejuicios, bien en cine, en teatro o en televisión.
Actualmente hay muchísima gente con mucho talento en este país, y están muy bien preparados. Hay que tener cuidado en no creerse nada, y no tener miedo a hacer un proyecto de televisión que luego no funcione, porque al final no pasa nada; todo sigue. Yo a la gente que empieza le aconsejaría que se relaje, que se cuide por dentro, que sean personas equilibradas y que nunca piensen que esto es eterno. Si alguna vez escribiera un libro sería un tomito pequeño titulado ‘Pequeños consejos para ser actriz’. Se trata de una profesión que si se te da bien no es tan difícil: se trata de ser generoso, no tener sentido del ridículo, no pretender premios y conseguir que te den la oportunidad de demostrar tu valía.
Me gustaría encontrarme con Meryl Streep para decirle lo que me chifló lo estupenda que estaba en ‘El diablo se viste de Prada’, pero en cuanto a los directores me pasa como con mis primeros novios, no me apetecen hasta que yo no les apetezco a ellos.
He tenido algún problema con directores que se portaban de un modo déspota con la gente, pero yo siempre soy bastante obediente. Cuando aceptas un proyecto está saceptando que él va a ser tu jefe, y aunque piense que se está equivocando en como plantea una escena yo lo hago como él quiere, porque él es quien ha trabajado con el resto de la gente y el resultado estará acorde con el resto del rodaje. Además los directores suelen ser tan cabezotas que nunca aceptan tus propuestas. Entre los peores rodajes que recuerdo estaría el de ‘Zona libre’, de Amos Gitai. Lo pasé fatal allí. No tengo ningún reparo en decir que este señor es un desequilibrado total, que se pasó el rodaje deprimido. Me hicieron volver una noche a repetir todo mi papel de la semana anterior sin darme ninguna explicación. Y me consta que Natalie Portman tampoco era feliz, porque no hacía más que llorar. Otro director insoportable es Alejandro Agreste, aunque conmigo se portó como un señor; hicimos juntos ‘Valentín’ pero el resultado fue tan maravilloso que si me volviera a llamar volvería a aceptar trabajar con él.
Acabo de regresar de Venezuela, donde he estrenado ‘La virgen negra’, la ópera prima del joven director venezolano Ignacio Castillo Cottin, que tiene 24 años, y la película es estupenda. También protagonizaré el debut como directora de la dramaturga Yasmina Reza, en Francia, y tengo pendiente de estreno ‘Tetro’, de Coppola.
Absolutamente caótico. Él tiene un gran sentido del humor y hace lo que le sale de las narices, así que no tengo ni idea de cómo va a ser su película, porque constantemente lo estaba cambiando todo. Quería hacer una película de bajo presupuesto y con pocos medios y eso supuso ciertas dificultades. Es gracioso porque en el contrato para hacer sus películas incluye cláusulas disparatadas, como que se reservaba el derecho de no sacar en su película ni en los créditos o cosas así. Me llamó un miércoles a casa para participar en su película y el lunes siguiente ya me encontraba en Argentina para rodar.
Es algo que me gustaría mucho. Hace tiempo estoy buscando una obra que me atraiga, pero no quiero hacer un súper dramón ni que todo el peso del montaje recaiga sobre mis hombros. Estoy buscando y espero volver pronto, porque todo lo que rodea a un estreno, con los ensayos, los camerinos… me encanta.
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