Museo Guggenheim. El artista chino Cai Guo-Qiang(1957) ha defendido hoy en Bilbao el uso de la pólvora en sus creaciones por la “espontaneidad” que les otorga y “lo impredecible” de sus resultados ya que, frente a la faceta destructiva asociada a ese material, el creador valora su capacidad de transformación. En la presentación de su exposición “Quiero creer” que desde hoy hasta el 6 de setiembre se podrá ver en el Museo Guggenheim de la capital vizcaína, Cai se ha definido como una persona “excesivamente racional” que desde el inicio de su carrera ha recurrido a la pólvora por las posibilidades creativas que le otorgaba y la sensación de “falta de control” que le confería.
La muestra de Bilbao presenta en vídeos sus grandes montajes con pólvora que el artista ha diseñado para conmemorar eventos como los Juegos Olímpicos y otros creados sólo por afán creativo, considerados dentro de la categoría “proyectos de explosión” que para el artista representan la “destrucción creativa”
Por ello, ha usado pólvora que esparce en lienzos blancos y sobre óleos en figuras representativas, que dan lugar a otros cuadros más abstractos, debido al impacto de la explosión que deja zonas ennegrecidas y restos de papel carbonizado, dentro de la primera de las categorías de obras de Cai catalogada por el mismo como “dibujos con pólvora”, con los que simboliza la tradición milenaria china. La muestra de Bilbao presenta también en vídeos sus grandes montajes con pólvora que el artista ha diseñado para conmemorar eventos como los Juegos Olímpicos y otros creados sólo por afán creativo, considerados dentro de la categoría “proyectos de explosión” que para el artista representan la “destrucción creativa”.


Instalaciones de Cai Guo-Quiang
El trabajo de Cai Guo-Qiang incluye también grandes instalaciones como “Inoportuno”, que recibe al visitante en el atrio del museo donde cuelgan ocho coches atravesados por hilos de luz, con los que el artista ha querido reflejar los diferentes momentos de un vehículo que va cayendo tras hacer explosión. En ella, ha indicado, se puede apreciar el concepto del paso del tiempo, relevante para el autor que también se plasma en la instalación titulada “Patio de la recaudación de la renta de Bilbao”, con esculturas de arcillas que se están creando mientras es visitada, por parte de artesanos chinos a los que ha invitado, junto a alumnos de la Facultad de Bellas artes de la Universidad del País Vasco.
La cuarta categoría de obras de Cai Guo-Qiang está compuesta por los denominados “proyectos sociales” a través de los cuales intenta lograr que los visitantes interactúen, con un compromiso de movilización social y un trasfondo de crítica política que está presente en toda su obra. En su comparecencia, ha pedido que “no se subestimen” los niveles de libertad y los cambios que se están produciendo en la vida del pueblo chino, porque aún tienen graves problemas asociados al régimen de aislamiento político de la época de Mao en la que él creció, pero que “van por buena dirección”.
La muestra retrospectiva de este creador se organizó para ser exhibida en el Guggenheim de Nueva York y durante el año en que se celebraron los Juegos Olímpicos en China se presentó en Pekín, en cuyas ceremonias de apertura y clausura participó Cai Guo-Qiang, para cerrar el recorrido de la exposición en Bilbao, dentro de los certámenes dedicadas al arte asiático y que va a coincidir en el tiempo con la del japonés Murakami.
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