![]() Milenium. El escritor sueco Stieg Larsson, con su archiconocida trilogía, Mileniúm, de tres fantásticos títulos, 1) Los hombres que no amaban a las mujeres; 2) La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y 3) La reina en el palacio de las corrientes de aire, ha trazado el perfil de una moderna heroína, de cómic, de cine, y futuro icono de las nuevas generaciones educadas en las ideologías de género. Es un personaje muy singular, es una chica joven, zaherida, zarandeada por las instituciones del Estado del Bienestar, vengativa, unida con un delgado pero irromprible hilo al bien, descreída, violenta, hacker y un poco autista. Su conducta emocional y sexual es la caricatura de los anterior, sin arrobamiento, sin compromiso y como una pulsión animal. No hay amor, hay sexo, y alguna lealtad cuando se persigue la venganza contra los hombres que no aman a las mujeres o son merecedores de escarmiento. Salander es un heroína retroprogresada pero arrastra un pesado fardo y arrastra una gravísima limitación: es emocionalmente estéril. Hace posible la venganza pero es incapaz de proporcionar felicidad Sexo sin compromiso, sin responsabilidad, sin arrobamiento, sin entrega, sin pasión, excepto la animal. El nuevo icono retroprogre, Lisbeth Salander, es la quintaesencia de un personaje hibrido entre heavy y hacker, que llega desde los arrabales para hacer justicia y autoredimirse. Solo un sueco podía pergueñar semejante mamarrachada. El éxito del nuevo icono, uncido al bien por una delegada línea, reside en proporcionar a las gentes descreídas a perpetuidad, que son legión, la posibilidad de que, en solitario, es posible construir una personalidad liberada emocionalmente, sin sufrimiento, y sin embargo gozante de todos los bienes materiales puestos a nuestra disposición por la moderna civilización occidental. Salander es un icono para una generación que coquetea con la conversión de las personas en un bien material con el que interactuar sin vínculos emocionales, sin compromisos ni responsabilidades. :: Un pesado fardo La trilogía es la quinta esencia de lo que el nuevo público demanda, personajes muy definidos, imperturbables y resistentes a todos los embozos emocionales del entorno, lineales, envueltos en episodios trepidantes e historias evasivas, exageradas, fuera de los límites convencionales. No existe limitación moral para dicho personaje, nada más, afán de venganza contra todos aquellos que menoscaban su felicidad de género. La Salander se parece mucho a un personaje de cómic. Es coloquial, desinhibida, sin tabúes, sin miedo, violenta, y no espera al Estado para obtener justicia. Salander violenta los secretos mejor guardados, es hacker, en un mundo corrompido, es por lo tanto obícua, llega hasta los rincones mejor protegidos, como los mejores personajes de cómic. Salander tienes poderes y tiene determinación. Salander es un héroe femenino con el que se pueden identificar las mujeres más atacadas por el discurso oficial de la ideología de genero. No sucumbe al embrujo emocional, es fría, es vengativa, es muy inteligente, domina los últimos secretos de las comunicaciones interpersonales (informática e Internet) y logra manipular las complejas instituciones del Estado del Bienestar a favor de causas unidas con un delegado hilo al bien. Salander hace el bien sin tributar a ninguna convicción moral, sirve a su propia libertad dejándose guiar por el espíritu de venganza. El de Salander es un bien instintivo. Y como no podía se de otro modo, en su condición de icono del progresismo progresado, Salander es bisexual, se entrega a los placeres sin limitación alguna. Salander es un heroína retroprogresada pero arrastra un pesado fardo y arrastra una gravísima limitación: es emocionalmente estéril. Hace posible la venganza pero es incapaz de proporcionar felicidad. |
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