Letras. El escritor de origen búlgaro Vesko Branev se inspira en las 800 páginas de informes policiales secretos y cartas de denuncia contra él —de 1958 a 1974—, tras haber pasado por una cárcel de Berlín del Este, para escribir El hombre vigilado (Círculo de Lectores), novela en la que describe su vida. Pero la narración de Branev tiene dos características que la distinguen del resto de relatos acerca de esa Europa comunista: explica su vida, la que podría haber tenido “cualquiera, de haber vivido bajo un poder totalitario”, dijo el también escritor Tzvetan Todorov, en rueda de prensa, por lo que el lector fácilmente se siente reflejado, y supera “la tentación de atribuir toda la culpa” a los políticos, responsables de seguridad estatal y delatores y destaca la humanidad que les une a todos en aquellas circunstancias.
“Se intentó destruir a todo un pueblo desmoralizándolo con eslóganes como ‘El hombre tiene que ser un amigo y un hermano‘, algo que debilitaba al que trataba de conseguirlo, recordó”
“Pero no os creáis que en el mundo no hay culpables ni inocentes. En la larga noche totalitaria no todos los gatos son grises”, avisó Todorov. Branev dijo en rueda de prensa que se intentó “destruir a todo un pueblo desmoralizándolo” con eslóganes como ‘El hombre tiene que ser un amigo y un hermano’, algo que debilitaba al que trataba de conseguirlo, recordó. “Se creaba un mundo donde todos eran culpables”.
El escritor trató de confesarse totalmente en El hombre vigilado y no omitir información, aunque fuese doloroso. “Confesar las culpabilidades es un proceso muy íntimo y doloroso. La autocrítica, pues, por parte de la sociedad o del poder es imposible”.
Su hijo, lector privilegiado de sus manuscritos cuando preparaba la novela, le ayudaba a esmerarse para conseguir esa sinceridad pura, obligándole a poner detalles tan relevantes como dolorosos, por ejemplo, decir que al lado de su mujer, el día que cayó al suelo desmayada y tuvo que ser hospitalizada, había una gran botella de vodka. Para toda esa gente que cometió crímenes y que desde entonces “no duerme plácidamente” Branev ha tratado de habilitar una web en la que de forma anónima puedan explicar su pasado y aligerar su culpa.
Branev (Sofía, 1932) intentó ser escritor, periodista y cineasta en su país, bajo el férreo control del Estado totalitario búlgaro, por lo que finalmente consiguió emigrar a Canadá, y en la actualidad sigue viviendo en Quebec.
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