León. Un mieloma múltiple ha acabado con la vida del gran maestro de los efectos especiales, el heredero de un concepto patentado por el gran Ray Harryhausen en el que las criaturas asumen el peso protagónico de la acción en detrimento del factor humano. Stan Winston colaboró en la grandeza de, entre otros, Terminator y Alien, quizá los dos iconos más representativos del cine fantástico de los últimos cuarenta años. Sin él, no cabe imaginar trayectorias tan señeras —al menos no tan exitosas en algún momento de ellas— como las de James Cameron, John McTiernan, Tim Burton y Steven Spielberg, para quien fabricara dinosaurios en Parque Jurásico.
Ganó cuatro Oscars y estuvo nominado en una treintena de ocasiones. Suyas han sido las mejores fórmulas para impresionar y abstraer a un público ansioso de olvido, harto de involucraciones políticas que devoraron miles de cadáveres y millones de espíritus antes patrióticos.
La muerte le ha sobrevenido en pleno trabajo, nada menos que a las órdenes de Martin Scorsese en un drama llamado Shutter Island, así como bajo los dictados de su gran amigo James Cameron en Avatar
El maestro inició su trabajo profesional a finales de los sesenta como maquillador en la producción televisiva Gárgolas, aunque su primer contacto con los animatronics (esos ‘personajes’ movidos por impulsos electrónicos acogidos dentro de una especie de ciencia llamada robótica) se llevara a cabo casi una década después. El perfeccionamiento de esa técnica convertiría a Winston en el genio que la práctica totalidad de cineastas reconocen.
Stan Winston probó suerte en la realización rodando subproductos de serie B, sirvan de ejemplos Pacto de Sangre y Gnomo Cop, en los que los fenomenales efectos especiales no hallaron identificación con la mediocre argumentación plasmada. También dirigió a Michael Jackson en el corto Ghosts y estuvo siempre al pie del cañón pese a su grave enfermedad.
De hecho, la muerte le ha sobrevenido en pleno trabajo, nada menos que a las órdenes de Martin Scorsese en un drama llamado Shutter Island que protagonizan Leonardo Di Caprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley y Max von Sydow, así como bajo los dictados de su gran amigo James Cameron en Avatar, un nuevo e ilusionante film para los aficionados a los efectos especiales en el que se entremezclan acción real y fotografía en 3D.
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