RGM. De izquierda a derecha, el profesor Tomás Néstor Martínez, Carlos Mayo Ramos (alcalde de Veguellina de Órbigo), Antonio Cuevas (concejal de Cultura de Veguellina) y el poeta Antonio Merayo
León. La poesía de Elena Santiago, Juan Carlos Mestre, Antonio Colinas y Antonio Merayo se escuchará este mes de julio en la localidad de Veguellina de Órbigo, todos los viernes por la tarde, a la orilla del río.
“Veguellina tiene un río maravilloso, a cuya orilla ya se programó un ciclo de conciertos de música clásica que resultó un éxito. ¿Y por qué no aprovechar también este hermoso río para escuchar a los poetas este verano? ¿Por qué no dedicar un día de la semana a celebrar la poesía y la palabra?”.
Cuando al profesor de literatura Tomás-Néstor Martínez —todo un activista de la cultura en Bembibre, donde imparte clase y donde organiza el encuentro literario ‘Tardes de autor’— se le ocurrió la idea, Carlos Mayo y Antonio Cuevas (alcalde y concejal de Cultura de Villarejo de Óbigo) la recibieron encantados.
La primera que recitará será Elena Santiago, el viernes 4 de julio. Nacida en Veguellina, aunque viva en Valladolid desde hace años, Elena Santiago es una persona muy querida en esta localidad, a la que ha dedicado algunas de sus historias y muchos de sus poemas
De ahí salió el ciclo Poesía a orillas del Órbigo, que cada viernes de este mes de julio ofrecerá a los amantes de los versos la posibilidad de escuchar a un poeta en directo, al caer la tarde. La cita será a las 20.30 horas, en el Polideportivo de la localidad, junto al río. Los cuatro escritores elegidos son leoneses y de reconocida trayectoria.
La primera que recitará será Elena Santiago, el 4 de julio. Nacida en Veguellina, aunque viva en Valladolid desde hace años, Elena Santiago es una persona muy querida en esta localidad, a la que ha dedicado algunas de sus historias y muchos de sus poemas.
Aunque sea más conocida como narradora, Elena Santiago —premio Castilla y León de las Letras en 2002— también tiene publicados varios poemarios: Después, el silencio (1978), Ventanas y palabras (1986), Valladolid desde la noche (1998) y No estás (2001), pero también guarda algunos inéditos en el cajón.
De su escritura dice Tomás-Néstor Martínez: “Sus versos y textos poéticos mantienen una escritura llena de claridad casi transparente, de alma sentida, de vida —“la vida es herida que apresura el fin”— y de vidas —“he llegado hasta aquí, / hasta aquí, amiga, amigo” para ir contándotelo todo—. La sensibilidad y la emoción tienen asiento en su poesía, en ella se han quedado para habitarla”.
Mestre, Colinas y Merayo
El siguiente poeta en intervenir será el villafranquino Juan Carlos Mestre, el 11 de julio. Mestre, que llevaba varios años sin publicar, acaba de sacar a la luz La Casa Roja (Ed. Calambur), un libro en el que “interroga a los más reveladores derroteros del pensamiento poético contemporáneo, en un diálogo crítico y ético apasionante”, según el crítico Javier Bello.
El viernes 18 de julio será Antonio Colinas, nacido en La Bañeza, quien se acerque a la orilla del Órbigo para recitar sus poemas. Colinas publicó a primeros de año un libro exquisito de ensayo, El sentido primero de la palabra poética (Siruela), en el que analiza a los poetas que han sido decisivos en su vida, desde los grecolatinos hasta Rilke, Erza Pound, Leopardi o María Zambrano. En su último poemario, Desiertos de la luz (Tusquets), que se encuentra en las librerías desde hace dos meses, el poeta continúa viajando hacia la esencia de la poesía y de la palabra.
“Quienes asistan a este ciclo podrán sumergirse en el río de la poesía hasta llegar a zonas de la condición humana a las que no se puede llegar con el lenguaje normal, porque la palabra poética tiene una función antifalsificadora”
Cerrará el ciclo Antonio Merayo, el 25 de julio. Nacido en Corullón aunque vinculado afectivamente a Veguellina, Merayo es autor de poesía, aforismos y cuentos, y tiene publicados, entre otras obras, los poemarios Opúsculo poético (1970) y En aquel tiempo azul (2005), pero también guarda muchos inéditos en el cajón.
Para Merayo, “quienes asistan a este ciclo podrán sumergirse en el río de la poesía hasta llegar a zonas de la condición humana a las que no se puede llegar con el lenguaje normal, porque la palabra poética tiene una función antifalsificadora”.
Cada viernes, además, se regalará a los asistentes un pequeño ejemplar de los Cuadernos del Órbigo, con una pequeña biografía y una selección de poemas de cada autor.
El ciclo está financiado por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas que dirige el leonés Rogelio Blanco, y el alcalde, Carlos Mayo, pretende que tenga continuidad en años sucesivos. Mayo anunció también la intención de crear un premio de narrativa en la localidad, que llevará el nombre de Elena Santiago.
:: Cuatro poetas, cuatro poemas
‘El río’, por Elena Santiago
El Órbigo pasa
Entre reflejos caídos
Desde tiempos y sueños
Nos mira
Nunca ahoga recuerdos
Nos escucha Nos conmueve
Nos canta canciones de la infancia
Como el primer día
La libertad está en el aire
Jugando a chopo
Jugando a pájaro
A camino hacia el pueblo
Dejamos el silencio atrás
Y amamos la vida
‘Asamblea’, por Juan Carlos Mestre
Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,
les traigo el saludo solidario de los metafísicos.
También para nosotros la situación se ha hecho insostenible,
los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas.
A partir de este momento la lírica no existe,
con el permiso de ustedes la poesía
ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno.
No lo tomen a mal,
pero aún quisiéramos pedirles una cosa,
mis viejos camaradas amigos de los árboles
acuérdense de nosotros cuando canten La Internacional.
‘Riberas del Órbigo’, por Antonio Colinas
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
No pasará otra onda rumorosa del río,
no quedará este chopo envuelto en fuego verde,
no cantará otra vez el pájaro en su rama,
sin que deje en el aire todo el amor que siento.
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos.
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas,
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol,
crisol del soto oscuro cuando amanece lento.
Qué fresca placidez, que lenta luz suave
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa,
diminuto carmín, flor roja por el césped.
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre,
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol,
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, miro arder todas las tardes
las copas de los álamos, el perfil de los montes,
cada piedra minúscula, enjoyada del río,
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
Fragmento del libro inédito ‘El caballo del frío’, de Antonio Merayo
En medio de la noche, cogió su corazón entre las manos, lo alzó hasta la ventana de la desapacible celda que ahora era su vida, y lo echó a volar como si fuera un ave transparente que anhelase llegar en compañía a la emoción de amanecer.
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Utilizaré mis "malas artes" para "presionar" y que regresen a la Academia los que se han ido (como Pedro y Agustín Almodóvar o José Luis Garci)
Mi blog no le destino a "ninguna idea en particular. Los sismógrafos no eligen los terremotos, reaccionan a los que van ocurriendo, y el blog es eso, un sismógrafo






















