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CURSO EN EL MUSAC
Humor para ver el mundo con ojos nuevos
Peatóm | Eloísa Otero | 10·09·2008 | 20:30

León. “Los fundamentalistas temen más a los humoristas que a los heterodoxos”. El profesor Francisco Flecha ofreció ayer por la tarde una honda y divertida conferencia en el MUSAC, dentro del curso Humor, la asignatura pendiente, en el que participan reconocidos humoristas, dibujantes gráficos y escritores relacionados con el género.

“Tiene razón Fer, en este país más que humor hay mala leche”, decía ayer el escritor y periodista Pedro G. Trapiello, que intervino por la mañana. “Todavía no hemos crecido lo suficiente como para saber hacer humor con elegancia. A la hora de escribir, o de hacer un chiste, necesitamos a otro para ridiculizarle”.

Para Fer, el dibujante de El Jueves que hoy ofreció su ponencia, “el humor es saber reaccionar, tomarse la vida de otra manera… pero aquí en España sólo hay que ver la televisión, que va directamente a humillar a la gente”, para darse cuenta de que el humor es otra cosa.

Una cosa “muy seria”

Francisco Flecha, catedrático de Filosofía en la Universidad leonesa y uno de los directores de este seminario, tituló su ponencia ¡Qué cosa más seria el humor! ¿no es cierto? Y consiguió despertar las carcajadas del auditorio con un discurso tan sapientísimo y bien hilado como irrepetible, enfocando el humor desde la aburrida filosofía.

“Aristóteles dedicó su libro segundo de la Estética a la cuestión de la risa. Pero el libro se perdió o se destruyó. También Freud intentó dedicar un tratado al humor y la risa”, explicó, antes de meterse en faena: “Los filósofos son los únicos capaces de explicar un sólo chiste en 1.246 páginas, y encima sin ninguna gracia”.

“¿Y tú a qué te dedicas?”, le preguntó la joven a don Camilo José Cela. “Soy académico de la Lengua”, respondió el escritor. “¡Anda! ¡Quita pallá, cacho guarro!”

Para Flecha, sin embargo, filósofos y humoristas comparten algo: “La manera de mirar el mundo desde la perspectiva de un marciano, como si acabaran de aterrizar desde otro planeta”. Pero mientras los humoristas “acaban hablando de su propio mundo, con el lenguaje de la gente, los filósofos utilizan un lenguaje para marcianos” (y citó aquí un texto ininteligible de Tomás de Aquino para enfatizarlo).

Chascarrillos y anécdotas inundaron su charla, despertando hilaridad. Como aquella de Camilo José Cela en un acto público, con una chica a la que intentaba seducir: “¿Y tú a qué te dedicas?”, le preguntó la joven a don Camilo. “Soy académico de la Lengua”, respondió el escritor. “¡Anda! ¡Quita pallá, cacho guarro!”, le espetó la mujer, indignada.

No obstante, para Flecha, el humor no tiene sólo la función de provocar la risa, sino también la de liberar tensiones. De ahí la existencia de un humor dolorido, tierno, inquietante, reflexivo… (como ejemplos, sirvan Máximo o Cervantes en El Quijote).

Con respecto al Quijote relató que “la primera vez que lo leí me reí a mandíbula batiente, la segunda me quedé pensativo, y la tercera lloré como un niño, de pura compasión”.

Lo cómico, la sátira, la burla y la ironía

Por poner un poco de orden en tan pantanoso tema, Flecha dividió su conferencia en tres partes. En primer lugar abordó “lo cómico”, que tiene “un carácter lúdico, festivo; provoca risa sin reírse de nadie, aunque no sea ésa la intención, y siempre nos pilla de sorpresa”.

La anécdota, el chiste y el chascarrillo fueron analizados exhaustivamente, así como la forma en que se transmiten, sin que nadie reivindique su autoría y como parte de un legado colectivo. ¿Qué tienen en común?: “Compartir una mirada socarrona sobre un mundo aburrido”.

En segundo lugar, Flecha se explayó sobre “lo burlesco, lo satírico, lo sarcástico”, cuyo objeto son los otros, las personas, con sus distintas gradaciones en la agresividad y la ofensa, la crueldad o la mala leche.

“En el fondo la risa es una protesta contra el Universo. Si de esta broma cósmica no vamos a salir vivos, y de algo hay que morir… murámonos de risa” (Flecha)

Y en tercer lugar, habló sobre “la ironía”, figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice, y que puede servir tanto para el humor como para la ofensa.

Como conclusión: “El humorista tiene una manera especial de contar, con cierto distanciamiento ingenioso, y que busca complicidad con el oyente. No sólo se atreve a mirar a la cara, sino que lo que dice es una especie de verdad que nos permite ver el mundo con ojos nuevos. Porque en el fondo la risa es una protesta contra el Universo. Si de esta broma cósmica no vamos a salir vivos, y de algo hay que morir… murámonos de risa”.

En ese sentido puso como ejemplo la película El gran dictador, de Chaplin, como “una obra maestra del humor”, y aludió a que “los fundamentalistas temen más a los humoristas que a los heterodoxos”.

Arma de combate frente a las dictaduras

Como Francisco Flecha, Fer también sostiene que “el humor es un arma de combate, sobre todo en regímenes dictatoriales; así, los chistes políticos más divertidos siempre han sido contra los dictadores como Hitler, Franco, Stalin…”. El humor serviría así a muchos como “terapia” para superar los malos momentos de la historia.

“La risa la inventó el miedo y la superación del terror” (Trapiello)

Un ejemplo, a su juicio, es el pueblo judío: “Es el pueblo que más persecuciones ha sufrido a lo largo de la Historia, y siempre se están riendo de sí mismos”.

En la misma línea se sitúa Pedro García Trapiello, para quien “la risa la inventó el miedo y la superación del terror”. Sobre la relación entre la risa y la muerte a lo largo de la historia de la Literatura habló ayer Trapiello en su conferencia titulada Humor y literatura: contra la muerte, la risa.

Desde Aristófanes a Moliére, pasando por Quevedo, Cervantes, Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, Groucho Marx, Unamuno… “Los señores de la muerte se ríen de nosotros, y nosotros hemos de reírnos de ellos si queremos aplazarla”, sentenció el periodista leonés.

Lo “políticamente correcto”

En cualquier caso, España puede presumir de buenos humoristas políticos, quizá antes más que ahora, y como prueba ahí quedan revistas como Hermano Lobo, La Codorniz o El Papus, que hicieron historia, y hoy en día El Jueves, donde trabaja el propio Fer…

“Aunque parezca increíble, durante el franquismo se podían tocar temas que hoy es casi impensable tocar” (Fer)

“En realidad ya no hay publicaciones como aquellas; ahora hay que ser políticamente correcto, ya que no puedes hacer ciertos chistes sin que se te echen encima los gays, las feministas, los musulmanes…, ¿nos habremos vuelto yanquis? Aunque parezca increíble, durante el franquismo se podían tocar temas que hoy es casi impensable tocar”, advierte Fer.

Extrañamente, según contaba hoy Jaume Capdevila, Kap, los futbolistas tienen mucho menos aguante que los políticos cuando se ven caricaturizados: “Da la impresión de que los políticos tienen asimilado que la sátira sobre ellos va incluida en el sueldo, mientras que el futbolista se suele molestar bastante cuando le haces una caricatura”.

Los chistes en provincias

Por su parte, el dibujante Lolo habló ayer del Humor en las provincias, en una charla plagada de anécdotas personales. “El humor en provincias es algo cercano, si haces una cagada tienes al lado a la persona con la que te has metido. Hay personas que te quieren denunciar porque se sienten aludidas, pero también me han abordado políticos por la calle, muy enfadados porque no hacía chistes sobre ellos. Curiosamente ningún político se enfadó conmigo por haberles dedicado un chiste, sino sólo por no salir en ellos”.

“Curiosamente ningún político se enfadó conmigo por haberles dedicado un chiste, sino sólo por no salir en ellos” (Lolo)

Otra anécdota curiosa fue la relacionada con el pueblo burgalés de Cabezón de la Sierra. “Recuerdo que un cura de allí no quería bautizar a un niño, porque sus padres no estaban casados. Dibujé al cura con un gran cabezón y una sierra en la mano, y días más tarde se aprobó en el pleno municipal de la localidad declararme persona non grata”.

Y es que, para Lolo, el chiste gráfico tiene dos caras: “La del que lo recibe (que suele ser el que más se ríe) y la del que lo hace”.

:: El programa para el jueves

Jueves 11 de septiembre
9:30 horas. Caricaturas políticas, por Francisco Martín Morales ‘Martínmorales’.
11:30 horas. El humor en la Transición, por Adolfo Usero y José A. Fernández ‘Fer’.
16:00 horas. Humor y televisión, por Jordi Évole ‘El Follonero’.
18:00 horas. Humor y ordenadores: nuevas tecnologías-viejos problemas, por Martín Andrés Favelis Schijvarger.

Aunque el curso concluye el día 11, está prevista una mesa redonda durante la mañana del viernes 12 de septiembre, con la asistencia de todos los ponentes.

→ Lugar: Salón del Actos del MUSAC.
Entrada libre y gratuita para todos los interesados.


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