Ponferrada. La situación por la que tuvo que pasar, hacer apenas dos años, María Asunción Mayo es desgraciadamente la misma a la que se enfrentan muchas personas en el día a día al perder a un ser querido. La particularidad de este caso es que, en aquellos momentos de enorme dolor, la familia tomó la decisión de donar los órganos. María Asunción, hermana del fallecido, aún se emociona al recordar como al estampar su firma, para dar el consentimiento, lloraba sobre el papel y reconoce que llegó a arrepentirse después. El saber que él lo hubiera querido así, la “iluminación” que sintió una vez que la donación se había realizado con éxito y el convencimiento de que “cada persona viene a este mundo con una misión” le han servido para darse cuenta de que este es “un acto de lo más bondadoso que pueda existir en esta vida”.
¿Qué pensaba su hermano en vida acerca de la donación de órganos?
Él lo había comentado muchas veces en vida. Él sabía que era inútil que una persona fallezca, que tenga órganos que a lo mejor pueden salvar a otras personas o que puedan dar una calidad de vida un poco mejor y no se donen. Esos órganos no son la persona, son materia que se destruye, no es una cosa que vaya a quedar aquí siempre. Algunas veces no entiendo el porqué se incinera y por qué no se dan esos órganos, aunque lo respeto. Sino se incineran eso puede dar vida a mucha más gente. Me acuerdo del caso de mi padre, cuánto hubiera dado porque a mi padre, que sufrió por el corazón, le hubieran dado uno.
¿Comprende a la gente que se niega?
Sí, lo entiendo. Hay que ser muy valientes para dar un paso así. ¿Qué te compensa después? Sí, porque yo los recuerdos que tengo de mi hermano no son los pulmones, ni el corazón, ni son los riñones… es una cosa mucho más importante. Es su esencia, el ser él. Él era su tacto, su piel, su forma de vivir, pero no precisamente sus órganos. Hay otras cosas esenciales de una persona y no es eso. Mucha gente está equivocada y lo digo sinceramente. La esencia de alguien es mucho más que la materia que se destruye de una manera o de otra. Lo que queda es el rastro, luminoso u oscuro, no queda más.
¿Cómo influye la educación en la percepción de la donación?
Influye totalmente. La religión sería la primera que tendría que abrir los ojos a la gente y hacer ver que es un acto de lo más bondadoso en esta vida. Es dar a una persona, no limosnas, sino la propia vida para seguir la suya. Eso es lo que tenía que fomentar la Iglesia.
¿Alguna vez piensa en los receptores de los órganos de su hermano?
No, porque sería insignificante. Mi hermano no era el trocito de carne que lleva esa persona. Entonces eso a mi no me afecta y no me interesa saberlo. Mi hermano me ha llenado tanto que a mi saber que una persona lleva sus córneas no me dice nada.
¿Qué papel juega la familia en la donación?
Un papel de lo más importante. En este caso me tocó a mi firmar pero estábamos todos de acuerdo. Si no hubiera habido unanimidad familiar no se habría hecho. Creímos que era lo más justo porque nadie es dueño de su propio cuerpo, nadie. Si eres dueño de algo nadie te lo puede arrebatar. El cuerpo es una donación que nos viene de otro lado, es algo prestado, ¿por qué no lo vas a prestar tú?
¿Qué le diría a las familias que ahora están pasando por esa difícil decisión?
Es muy difícil decir algo a una familia en una situación así. Porque en primer lugar no sabes cómo vas a reaccionar en ese momento. A lo mejor piensas de una manera y reaccionas de otra totalmente imprevisible. No se sabe en que momento te puede coger. La donación es un acto altruista, no sacas nada. Son regalos que vas dando a la vida, a personas desconocidas. Aquí no interviene ningún nivel económico, solamente la moralidad y esta es muy relativa. Yo no soy nadie para decir a los demás lo que deben hacer. No todas las personas tienen ese fondo de bondad, no todo el mundo es igual. Las hay más dadivosas.
María Asunción Mayo ha pasado por esta experiencia y, por lo tanto, sabe perfectamente cómo son esos duros para las familias que han perdido a un ser querido. Ahora sabe que puede continuar con esta labor solidaria y, por este motivo, ofrece su dirección de correo electrónico para quien quiera ponerse en contacto con ella: asunmayo@gmail.com





















