Madrid. La Unidad de Reimplantes de las extremidades superiores de La Paz ha operado ya a cinco pacientes desde su puesta en marcha el pasado mes de enero, entre ellos a una mujer a la que se le ha reimplantado el antebrazo después de que casi se lo arrancara un caballo a mordiscos.
La mujer, de 33 años, ha podido recuperar de esta manera el brazo que casi llegó a perder el pasado 1 de febrero en un establo de Fuente el Saz del Jarama, cuando intentaba colocar un bocado a un caballo y éste se revolvió y la enganchó con los dientes a la altura del antebrazo izquierdo, provocándole una semiamputación de ese miembro.
Además de esta paciente, la nueva Unidad de Reimplantes —que funciona las 24 horas del día— ha asistido a otros cuatro y en sus cinco meses de existencia se ha convertido en un centro de referencia nacional para esta técnica quirúrgica, que hasta ahora sólo realizaban el Hospital General Yagüe de Burgos, el Hospital Universitario Virgen del Rocío y la Corporación Sanitaria Parc Taulí (Cataluña), dentro del sistema público de salud.
Se ha convertido en un centro de referencia nacional para esta técnica quirúrgica
Microrreimplantes
A tres de los cinco pacientes operados en Madrid se les han practicado microrreimplantes de dedos y otro, un hombre de 28 años, ha recibido un macrorreimplante tras una amputación total de su brazo izquierdo. Esta última intervención quirúrgica duró cinco horas y en ella participaron cuatro cirujanos plásticos, tres traumatólogos y dos anestesistas, además de todo el equipo de enfermería y de los demás servicios implicados en el proceso. El paciente se encuentra ahora en fase de rehabilitación, con el objetivo de recuperar la movilidad del brazo reimplantado y la sensibilidad. El reimplante está indicado en casos de una amputación completa o parcial de los dedos, de la mano, de la muñeca, del antebrazo, del codo o del brazo, hasta la altura del hombro.
No siempre se recomienda la reimplantación de un miembro seccionado, pues puede haber contraindicaciones por parte del paciente o del miembro y en todos los casos hay que estudiar minuciosamente el mecanismo de la lesión, el estado del muñón y de la parte amputada, para valorar la viabilidad de la intervención y la posibilidad real de recuperación funcional de la extremidad.
La conservación del miembro es fundamental para su posterior reimplantación y así debe envolverse en una gasa o compresa humedecida en suero, introducirlo en una bolsa de plástico y después en un recipiente isotérmico con hielo, evitando siempre el contacto directo con la extremidad, pero nunca se ha de manipular el muñón, salvo para aplicar un vendaje compresivo que frene la hemorragia.






















