París. La primera dama Carla Bruni, Sarkozy, la actriz Catherine Deneuve, muchos compañeros de la moda y multitud de celebridades asistieron ayer al funeral del diseñador Yves Saint Laurent.
Los invitados acompañaron al féretro con aplausos mientras era conducido al centro de la iglesia Saint Roch, cercana al Louvre y a los jardines de las Tullerías. Una magnífica seda amarilla con motivos de espigas de trigo y la bandera de Francia cubrieron los restos del diseñador en su último viaje.
Carla Bruni y el presidente Sarkozy, al igual que el resto de asistentes al funeral, vistieron de negro: el color favorito de Saint Laurent.
Deneuve, que se mostró cabizbaja en todo momento, portaba un tallo de trigo verde —que Saint Laurent adoraba— y leyó un poema de Walt Whitman durante la ceremonia.
Los diseñadores Vivienne Westwood, Jean Paul Gaultier, Sonia Rykiel y John Galliano fueron algunos de los creadores presentes, además de la modelo Claudia Schiffer y Farah Diba Pahlavi, la viuda del Shá de Irán.
“Este estilo lo encontramos en todas partes, quizá no en los podios, pero sí en las calles”, aseguró Pierre Berge, compañero y socio de negocios de Saint Laurent durante 40 años, en un homenaje que recordó los comienzos del gran diseñador y su extraordinario ascenso a la fama.
“Era realmente una historia de amor con la moda, y yo diría… una verdadera historia de amor con las mujeres”
Saint Laurent es uno de los diseñadores más influyentes y perdurables del pasado siglo, por haber dado poder a la mujer al reinventar los pantalones como una elegante prenda básica.
Iconos de la moda
“Era realmente una historia de amor con la moda y yo diría… una verdadera historia de amor con las mujeres”, apuntó Gaultier en una entrevista concedida a The Associated Press Television News. Sus piezas “eran la encarnación de la mujer moderna… su muerte no cambiará su obra”.
El saco azul marino sobre un par de pantalones blancos, que el diseñador presentó por primera vez en 1962, era otro de sus iconos. Su esmóquin, de 1966, provocó un nuevo giro como una pieza de alta costura válida para ambos sexos, actualizada cada año hasta su retirada.
Las cenizas de Saint Laurent serán depositadas en el jardín botánico Majorelle en Marrakech, Marruecos, cerca de la casa donde vivió con Pierre Berge.






















