![]() Obituario. Fue anarquista, falangista por horas (de alquiler) en la larga noche del franquismo, sobre todo superviviente, pillo, creador, juicioso, corajudo y urdidor artístico. Nos dejó aunque tenía 102 años en un descuido. Se murió el último Titán, que con 102 años seguía escribiendo un artículo diario. Sobrevivió al horror, a la malicia y tuvo tiempo para ser vendedor de periódicos, mancebo de botica, tipógrafo, amanuense, locutor, poeta y coleccionista de arte. Murió el último Titán. Murió fresco, pleno de facultades mentales, inteligente y con grandes reservas de retranca. La muerte le trataba de usted y él de ‘tú’ Se murió en un descuido, entre columna y columna, como mueren los titanes. Y dirigió la revista literaria Espadaña, en pleno franquismo, para refugio de grandes poetas. Empleó toda su vida en ser Victoriano Crémer. Nunca dejó de ser Victoriano y Crémer con cuajo y envergadura para titular su columna diaria “Crémer contra Crémer”. Le sobraba perspectiva para refutarse a sí mismo. :: Crémer veía el forro de las cosas “La cama vacía es lo que queda después de haber vivido” escribió en un tono desdramatizado. A Crémer le gustaba Quevedo. “Morir es costumbre de la gente”. Creía en la existencia de Dios y en el caso de su no existencia en la conveniencia de inventarlo. En el homenaje que recibió en su centenario pidió excusas a su auditorio por no haberse muerto. Su pródiga vida poétia y periodística fue recompensada con todo tipo de laureles y premios. Trabajo políticamente para el viejo régimen franquista, quien le recompensó en 1963 con el Premio Nacional de Poesía. Recibió en 1994 el Premio Castilla y León de las letras y la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo en 2007 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2008 y el Gil de Biedma en 2008. Su obra poética destila su singular forma de pensar. «Tengo un espíritu crítico muy acentuado. Veo el forro de las cosas. Veo o me empeño en ver más allá de la realidad y una vez que lo consigo todo lo demás me parece apariencia». «Cada uno es como es, ni siquiera como quieren los demás que sea». «El hombre es un ser que se hace muy despacio». Verónica Viñas, nos recuerda que en un verso de 1940, cuando España era La plaza partida, escribió «Te necesito España, unánime y entera…». Decía Crémer que en aquella época —la postguerra— «los poetas se sentían moridos de amor por una tierra maltratada y dispersa». Y como nunca le faltó la vitalidad, defendía que «hay que perseguir la sorpresa, Hay que sorprender siempre, porque se descubren mundos nuevos». Tenía su propio epitafio «Aquí yace un curioso caso de hombre»”. |
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