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ABAD DE LA COLEGIATA DE SAN ISIDORO
“La colegiata es testigo de la raíces de nuestra historia”
Peatóm | 22·02·2010 | 00:00

Colegiata de San Isidoro. La Real Colegiata de San Isidoro vive en 2010 un ejercicio marcado no sólo por el Año Santo Compostelano, sino fundamentalmente por el recuerdo de la celebración en su claustro de las primeras Cortes parlamentarias en el año 1188. Recodando los principios básicos de esa Carta Magna y en medio de la crisis económica, el abad de la Colegiata hace un llamamiento a la humildad y a la revisión de los valores y las motivaciones actuales para acabar con algunos de los conflictos morales de la sociedad actual.

—La próxima semana recibirán la Medalla de Oro de las Cortes de Castilla y León. ¿Cómo recibieron este reconocimiento? ¿Qué supone?
Con mucha extrañeza, porque cómo nos íbamos a imaginar que la Colegiata tuviera este reconocimiento y esta distinción. Por otro lado también con mucha alegría y gran satisfacción, no sólo para la Colegiata, el Cabildo y las instituciones, sino también para el pueblo de León. La concesión de esta medalla por parte de la autonomía es el reconocimiento de esta labor y de esta función humana y social que la Colegiata tuvo en otro tiempo y que sigue siendo de perenne actualidad para nuestro tiempo.

Son muchas las tentaciones que empujan al hombre a querer sentirse totalmente libre pensando que esa libertad la consigue prescindiendo de Dios y de los valores cristianos

—De forma paralela se sigue con la restauración en la basílica. ¿En qué momento de este proceso se encuentra? ¿Qué queda por delante?
Lo que queda de restauración, en cantidad y calidad, es muy importante, porque hay que pensar en las actuaciones en el Museo, que son muy necesarias, hasta cierto punto también urgentes, para que no se pierda, no sólo lo que es el edificio externo, sino también lo que contiene. Nos queda una etapa importante, creo que no sea muy larga y como actuaciones más inmediatas, por lo que puedo saber, serían las actuaciones en las fachadas de la Puerta del Perdón y la Puerta del Cordero, que es bastante inmediato.

—¿Cuándo podrá verse finalizada la restauración de la Colegiata de San Isidoro?
Estos edificios no tienen plazos de finalización de las obras. Tienen un plazo de inicio y un tiempo indefinido de mantenimiento. Es necesaria una revisión permanente y un mantenimiento continuo porque, si no, todas las inversiones, que son muy largas y muy costosas, se pierden en poco tiempo. Estas inversiones, que con frecuencia son muy cuantiosas, para que sean realmente eficaces necesitan un mantenimiento continuado y el uso de los edificios que asegura que ese mantenimiento se va a hacer.

—Este año la Real Colegiata de San Isidoro tiene un significado especial por diferentes motivos, pero ¿qué sentido espiritual, cultual y patrimonial tiene en la sociedad leonesa y en la de Castilla y León?
Sería muy importante que tuviéramos acceso todos los leoneses a la llamada Carta Magna del Parlamentarismo, que recoge la fórmula que utilizó el rey Alfonso IX al convocar las Cortes de León con representación del pueblo. Yo he tenido acceso a ese documento y es un documento que ojalá lo pudiéramos suscribir y pudiéramos atenernos a él y a todos sus intenciones y compromisos. Volver a esas raíces y a refrescar esa historia nos vendría muy bien a nosotros, que padecemos los mismos males y los mismos problemas que el rey Alfonso IX tuvo que experimentar en sus propias carnes. Sería un momento muy oportuno para refrescar el texto, ese texto de la convocatoria de esas Cortes aquí en San Isidoro.

—San Isidoro es considerada como una de las joyas del arte románico. Sin embargo, hablar de León y de arquitectura es hacer una primera referencia a la Catedral. ¿Qué valores aporta a la sociedad?
Siempre ha sido un edificio vivo, es decir, tiene vida y ella se percibe en la visita diaria tanto al museo, en la Basílica, en los actos de culto… Tiene un mensaje vivo para la sociedad. Un momento en el que hay una cercanía entre la Colegiata y el pueblo de León es la celebración de las famosas ‘Cabezadas’, que es una fiesta popular por excelencia. En cuanto a un servicio pastoral o religioso de cara al pueblo, está el culto que se tiene en la Basílica al servicio de los fieles, con un privilegio de la Basílica Isidoriana como es la exposición permanente del Santísimo Sacramento, por eso es un lugar de especial devoción y presencia de los fieles.

—¿Qué mensaje transmite San Isidoro a los ciudadanos?
Un mensaje es que, como nos recordó el Papa Juan Pablo II, tenemos que intentar volver a nuestras raíces humanas, que no estamos en este mundo de una forma mágica o por casualidad. Y lo mismo que tenemos unas raíces humanas y culturales, tenemos también unas raíces espirituales sin las cuales no se puede entender nuestra vida personal y tampoco nuestra vida social. En la Colegiata tenemos un testigo vivo de cuáles han sido estas raíces de nuestra historia, no sólo la de la Colegiata, que es muy rica, variada y azarosa, pero también la historia del pueblo de León y de nuestra autonomía.

—En 2010 se celebra el Año Jacobeo. ¿Qué importancia adquiere la Colegiata en estas fechas?
La celebración del Año Santo Compostelano tiene una relevancia muy especial para la Colegiata. La Colegiata siempre ha estado muy presente en el mundo del peregrino. En otros tiempos se acogía a los peregrinos, ahora no reúne las condiciones adecuadas para acogerles físicamente, pero sí en nuestras celebraciones en la Basílica e incluso se ha pensado celebrar una misa diaria, seguramente la misa de la primera hora de la tarde, que hemos denominado ‘Misa del peregrino’, con presencia especial de los peregrinos y con su participación pudiendo hacer la proclamación de alguna de las lecturas en los distintos idiomas y con una estampita que al final de la celebración se les entrega a los peregrinos con la imagen de San Isidoro y la oración de bendición del peregrino, que es un momento muy emotivo.

—Este año, cuando se cumple el 1.100 Aniversario del Reino de León, se está hablando mucho de San Isidoro como la cuna del Parlamentarismo europeo.
Se han removido las aguas de las fuentes frescas de nuestra historia que quizá habían quedado enturbiadas por la rutina de la vida y este acontecimiento nos ha ayudado a todos a recordar este hecho histórico que creo que es motivo de una gran satisfacción para los leoneses y para nuestra autonomía. Precisamente, se ha hablado y mucho en Europa sobre la vigencia de las raíces cristianas y se rechazó incluirlas en la Constitución.

—¿Hay un desapego hacia la religión en Europa, se libra una batalla laicista?
Son un poco los ritmos de la historia y la necedad y a veces la insensatez, son siempre una gran tentación. En la mente de las personas tenemos ideas no del todo correctas ni adecuadas. Son muchas las tentaciones que empujan al hombre a querer sentirse totalmente libre pensando que esa libertad la consigue prescindiendo de Dios y de los valores cristianos. Esa tentación está ahora teniendo una fuerza poderosa entre nosotros y tenemos que estar vigilantes y alertas para descubrir en qué consiste la verdadera tentación y no dejarnos llevar por esos fuegos fatuos. Como testimonio de esta verdad tenemos el arte, la escultura y la arquitectura de la Colegiata. ¿Cómo se podría explicar a una persona no creyente las pinturas del Panteón prescindiendo de su entorno histórico y de su motivación cristiana? No hay manera de entenderlo, y nuestros artistas así lo entendieron. No se puede interpretar la historia, los edificios, el arte y la cultura si prescindimos de ese contexto histórico.

—¿Cuáles serán las consecuencias de esa actitud?
Es una gran equivocación y un gran error de cara a la historia. Necesitaríamos un examen profundo de conciencia, una gran dosis de humildad para reconocer la verdad y no romper nuestras raíces. Lo contrario nos conduce al vacío. Por lo tanto, es un momento para revisar estas actitudes pensando que no son las adecuadas para construir la sociedad que todos queremos. Es la inteligencia humana la que desvía el sentido originario de los bienes que Dios ha creado, para el servicio de todos, hacia el abuso de unos pocos, que es lo que genera el hambre, por ejemplo.

—¿Considera que decisiones como la despenalización del aborto o la legalización del matrimonio homosexual forman parte de una estrategia definida?
Lógicamente. Son desviaciones, pero no sólo contrarias a la fe y a los principios cristianos, sino a la misma naturaleza humana. Todos hemos oído que toda agresión a la naturaleza, la naturaleza la denuncia. No estoy capacitado para dar una respuesta adecuada desde el punto de vista de las consecuencias biológicas, humanas y naturales que todas estas agresiones a la naturaleza humana puede tener en un futuro cercano y más lejano, que son imprevisibles. Pero todo atentado contra las leyes naturales, que no son contradictorias a las leyes divinas y de la fe, tarde o temprano se van a volver en contra del mismo hombre. Por eso creo que tenemos que hacer un ejercicio de humildad y revisión profunda para ver si por estos caminos, que consideramos los más modernos y actuales, llegamos a la Justicia, a la paz verdadera, a una armonía social, que es lo que todos anhelamos en el fondo.

—En este sentido, ¿qué siente la comunidad de San Isidoro con decisiones tan polémicas como la retirada de los crucifijos de las aulas?
Yo diría que es una gran pena, porque es un signo muy identificado con nuestra cultura, con nuestras familias. Para mí sería motivo de lágrimas eliminar, por ejemplo, las cruces de las tumbas de los cementerios, un símbolo que para los cristianos significa tanto, además de que es un símbolo que a nadie hace daño y a nadie perjudica, ni da frío ni calor, tampoco produce nerviosismo, sino todo lo contrario, produce mucha paz. Las personas, a veces de forma inconsciente, insensata y necia, nos metemos en un afán de esnobismo y novedad buscando no sabemos el qué. Esta desorientación es muy preocupante y tendríamos que procurar evitarla.

—Considera que el momento actual es de crisis económica o la crisis económica ha sido, también, consecuencia de una crisis de valores.
Yo lo veo clarísimo. Con la historia en la mano, claramente, nos damos cuenta de que hoy que tanto hablamos de crisis económica, que sí existe, incluso crisis de convivencia, con guerras o el terrorismo, que sufrimos con frecuencia, tiene la causa de todo ello en el ser humano. Mientras las personas no cambiemos las motivaciones y no nos dejemos conducir por valores de justicia, fraternidad y respeto no encontraremos ningún sistema humano que resuelva estos problemas. Ahí tenemos la Carta de los Derechos Humanos, donde el primer derecho es el derecho a la vida, está escrito y admitido, y sin embargo estamos agrediendo esa letra y maltratando ese tiempo con problemas como atentando la vida del no nacido o el problema de la eutanasia.


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