Madrid. Pedro Guerra recorre sus trece años de carrera discográfica en Vidas en vivo, un CD y DVD que se publica mañana y en el que, acompañado por otros artistas como Miguel Ríos o Bebe, repasa algunos de sus éxitos. “Mi sueño es que esto dure mucho”, dice el cantautor canario.
Vidas en vivo recoge el concierto que Pedro Guerra ofreció el pasado 8 de julio en el Auditorio Pilar Bardem de la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid. Era uno más de su gira del disco Vidas, un álbum con el que en enero de 2008 “volvió a la carretera” tras un parón de casi cuatro años, “un descanso que fue una época muy reflexiva”, pero también fue un concierto especial porque tenía lugar en el pueblo madrileño en el que vive y porque en él subieron al escenario a cantar sus canciones Bebe, Miguel Ríos, Quique González, Ismael Serrano y Luis Pastor.
“Yo no creo en la crisis de la canción de autor, ni en la del pop, ni en la del rock. Lo que pasa es que hay ciertos momentos en en los que industrialmente o mediáticamente se pone interés, dura unos años y luego se olvida. Ahora le toca al rap y al hip hop”
“Son gente muy cercana a mí. Recuerdo muchos nervios y mucha emoción, había muy buena onda, era el ambiente propicio para que las emociones afloraran, que es de lo que se trata en un concierto”, dice el cantautor canario, que también estrenó aquel día dos canciones nuevas: Los mejores, un tema que escribió a raíz de la muerte del poeta Ángel González, y Fénix, en el que hace su propia versión del mito del ave que renace de sus cenizas. Pedro Guerra se siente contento del descanso que se tomó y de su vuelta a los estudios y a los escenarios: “creo que ha sido una depuración importante que me ha valido para tener la cabeza más despejada, al principio creía que podía haber perdido el pulso, pero he comprobado que sigo teniendo mi espacio, tengo libertad absoluta y un público que me sigue”.
Además, después de una etapa en la que “intenté tocar palos diferentes e investigar sonoridades distintas”, Pedro Guerra cree haber hallado su sonido: “Ahora hago un sonido más clásico, más austero, más acústico y cercano al jazz, es en lo que me siento a gusto”. También está contento porque su propuesta sobrevive: “La industria musical ya estaba en crisis, pero es que ahora es peor porque la crisis es general. Yo no me puedo quejar porque el disco ha ido bien y estamos haciendo muchos conciertos”. Y es que Pedro Guerra pertenece a una hornada de cantautores españoles con cierta suerte, porque en los noventa vivieron una especie de resurgir de atención hacia este movimiento.
“Ahora hago un sonido más clásico, más austero, más acústico y cercano al jazz, es en lo que me siento a gusto”
“Yo no creo en la crisis de la canción de autor, ni en la del pop, ni en la del rock. Lo que pasa es que hay ciertos momentos en en los que industrialmente o mediáticamente se pone interés, dura unos años y luego se olvida. Ahora le toca al rap y al hip hop, pero eso no significa que mientras tanto en los otros ámbitos no se estén haciendo canciones bonitas”. Pedro Guerra asegura que él ha tenido suerte, pero también “mucha paciencia”, porque desde que a los 14 años escribiera su primera canción o desde que a los 16 se subiera por primera vez a un escenario hasta que alcanzó el éxito, pasó por una etapa en la que “podía cantar para diez personas en una asociación de vecinos”.
El salto se inició en 1993 cuando, de la mano de Luis Pastor, dejó Canarias y llegó a Madrid con su guitarra y “tres o cuatro cassettes llenas de canciones”, según cuenta en el libreto que acompaña del CD-DVD. Comenzó a cantar en el Libertad 8, un pequeño local madrileño en el que su carrera despegó y en el que cantó por primera vez Contamíname, una canción que luego le pedirían Víctor Manuel y Ana Belén y que fue un éxito y poco a poco se gestó su primer disco, Golosinas. Ocho álbumes han seguido a aquel primero con el que se presentó este cantautor que ya no se desespera cuando tiene problemas para crear una nueva canción: “No creo en el limón que se exprime, creo en el trabajo”.
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