Barcelona. Tardaron en venir, estuvieron diez años en estado de espera, regresaron y arrollaron. El trío de Bristol (Gran Bretaña) Portishead ha ofrecido el primero de sus dos conciertos en el festival Primavera Sound, y a fe que ha valido la pena la espera. Con 75 minutos, el grupo que forman Adrian Utley, Geoff Barrow y Beth Gibbons ha tenido suficiente para tejer un manto de música que ha arropado a las 15.000 personas que, más o menos, se congregaban en ese momento en el escenario Rockdelux del festival.
Dos pantallas laterales retransmitían el concierto y mezclaban esas imágenes con otras en blanco y negro, o con efectos digitales, mientras la voz de Gibbons mecía, amansaba, declamaba o sonaba épica, según la canción. Un repertorio a prueba de festivales, con presencia de piezas de sus tres discos de estudio —Portishead, Dummy y Third—, y alternando las canciones más antiguas, arraigadas en el trip-hop, con las más recientes, temas que buscan la arista y desdeñan el ángulo, han conformado un magma envolvente y absorbente sobre el que se ha elevado la figura de Gibbons, una artista mayúscula.
Entre punteos de guitarra, bajos secuenciados, baterías, efectos programados y ’scratches’ con los platos, emergieron canciones como nuevas como Silence o Hunter, cortantes y frías, a las que puso el contrapunto Mysterons, que enlazaron con Rip y remataron con Glory box. “Dame una razón para quererte, dame una razón para ser una mujer”, gemía, más que cantaba, Beth Gibbons, mientras el público asentía en silencio para no romper un momento mágico, hermoso de verdad.
Numb, Magic door, Wandering star —donde la voz de Gibbons se retorcía como el alambre—, Machine gun y un nuevo clímax con Over, un punto álgido que prosiguió con Sour times, unos tiempos amargos para Gibbons, que vocalizaba como una posesa para gritar: “Nadie me quiere”.
El trío de Bristol representó un repertorio a prueba de festivales, con presencia de piezas de sus tres discos
Entre desamores y relaciones rotas, llegaron momentos para la esperanza con Only you y Nylon smile, que se rompieron del todo con la desgarradora Roads. “¿Cómo puedes sentirte…?”, preguntaba Beth Gibbons, y la atmósfera se cortaba con un cuchillo y el magma era tan denso que nadie osaba ni respirar.
La ovación, atronadora, al sonar las últimas notas de We carry on fue de las que hacen época, inigualable e inolvidable. Portishead acababan de escribir una de las páginas más brillantes del Primavera Sound, y van ya ocho ediciones.
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