Recapitalización. Hace tiempo que los Estados Unidos no ofrecen una visión respetable de su propio sector financiero. Ni aceptan los hechos ni saben qué hacer. La incertidumbre no cesa. Ni con Bush ni con Obama. Toda la información que segrega el imperio sobre su propio sistema financiero está trufada de caprichos, trapisondas y argumentos oportunistas. Todo lo que hacía Henry Paulson (Bush) y lo que hace Timothy Geithner (Obama) destila un fuerte tufo a cochiquera.
La prueba de estrés ordenada por el Secretario del Tesoro Timothy Geithner ha sido realizada a los 19 banco más importantes de Estados Unidos y solo 7 del total analizado requerirán reforzar su estructura de capital
La reciente prueba de estrés, la que se hace a unos tirantes, para elucidar si el sistema bancario de Estados Unidos es sólido; para determinar si existían entidades tocadas y que por lo tanto debían ser aisladas definitivamente o nacionalizadas para acabar con la incertidumbre, ha revelado una sarta de lugares comunes que azufra a estrategia de comunicación y enredo publicitario para cambiar el estado de opinión y bajar el nivel de alerta del sistema financiero mundial.
Los nuevos líderes se apiñan alrededor de la consigna de que la actual crisis responde más a un estado de ánimo que a elementos objetivos y que por lo tanto urge modificar el estado de ánimo. Lo único cierto es que el dinero ha desaparecido, ha dejado de correr y que el interbancario sigue tan seco como hace dos años. La nueva administración se resiste a admitir la envergadura y profundidad de la crisis y la crisis está demostrando que los tiene mejor puestos, que es más tozuda, que el inquilino de la Casa Blanca y su cohorte de publicistas.
:: Todo es tranquilizador y el riesgo de bancarrota ha pasado
La prueba ordenada por el Secretario del Tesoro Timothy Geithner ha sido realizada a los 19 banco más importantes de Estados Unidos y solo 7 del total analizado requerirán reforzar su estructura de capital. La prueba ha sido realizad, obvio es, para que Timothy Geithner puediera anunciar que examinados los datos, todo es tranquilizador y que el riesgo de bancarrota ha pasado.
Los aumentos de capital serán necesarios para Bank of America (34.000 millones de dólares); Wells Fargo (hasta 15.000 millones de dólares); GMAC (11.500 millones de dólares); Citigroup (5.000 millones de dólares) y Morgan Stanley (1.500 millones de dólares). En este grupo también estarían Regions Financial y State Street. En total unos 65.000 millones de dólares. Nada se sabe del río de bancos, un tupido mar de siglas y marcas repartidas por Estados Unidos y nada se dice tampoco de la Reservas Estatales de algunos estados, en quiebra técnica.
Dentro de esta discriminación sin precedentes entre bancos débiles y bancos fuertes, realizada durante los últimos tres meses por especialistas de la Reserva Federal, la lista de entidades que no van a necesitar inyecciones adicionales de capital está compuesta por American Express, Bank of New York Mellon, Capital One Financial, Goldman Sachs, J.P. Morgan Chase y MetLife. Con la posibilidad de que algunas de esas instituciones puedan devolver al gobierno federal, la repanocha, las ayudas públicas recibidas y librarse de las correspondientes restricciones en términos de salarios y dividendos.
Y con la esperanza añadida, no se lo pierdan, de que los bancos obligados a aumentar sus reservas de capital lo puedan hacer sin recurrir al paquete de rescate de Wall Street, fondo público dotado inicialmente con 700.000 millones de dólares y del que sólo quedan 109.600 millones de dólares. Aquellos bancos, de todos modos, que no puedan satisfacer en los mercados privados sus necesidades adicionales de capital serán animados a la creación de un tipo especial de acciones preferentes y su venta al Departamento del Tesoro. De esta forma, el gobierno de Estados Unidos como inversor pasivo recapitalizará instituciones en apuros sin asumir necesariamente su control. ¿Y por qué se salva a unos bancos los que han sido merecedores de la prueba de estrés y se condena a la marginación al resto, a la inmensa mayoría? La prueba de estrés es una operación de maquillaje y desesperada.
Para curarse en salud Timothy Geithner ha hecho saber que, por supuesto, se cambiará la legislación para que esto no vuelva a suceder. En la práctica Geithner tendrá que demostrar que la cura de imagen de su prueba de estrés sirve para algo más que que inducir unos cuantos titulares de prensa.
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