El sistema educativo que tenemos y que a la vez padecemos —es la típica propiedad onerosa, pagas más por contribución que lo que recoges por cosecha—, es una propiedad que tiene un formato avalado, por supuesto, por los más eruditos del sector, por toda la clase política y que empieza a estar muy contestado por la opinión pública. Es un sistema que trata docentemente a nuestros hijos sin discriminación alguna, haciendo tabla rasa, bajo la tiranía de la igualdad, sin entrar a considerar quien es quien, sin mirarles a los ojos, a ciegas y sin tener en cuenta el talento individual ¿Es eso justo? Los expertos imaginan que proporcionando la misma formación, tabla rasa, los muchachos serán idénticos los unos a los otros, estarán socializados como quieren la sociedad y serán todos ellos igualmente aptos para reproducir lo que han vivido. Eso último lo consiguen y está muy demostrado que es una conquista perniciosa. De lo que se deduce, y es a donde quiero llegar, que tenemos una propiedad —el sistema educativo— que no premia ni el esfuerzo ni las capacidades individuales y, personalmente, me parece un error. ¿Cómo medimos el conocimiento de un estudiante sobre una materia? Un día a una hora le exigimos que escriba en un papel lo que ha memorizado de algún tema de esa materia. Salvo raras excepciones a los cuatro días, si esos conocimientos no se ponen en práctica, se evaporan. Esto tiene precio, no es barato y lo pagamos. El sistema educativo es la típica propiedad onerosa, pagas más de contribución que los obtienes por cosecha.
El sistema educativo, lo que tiene de sistema, no pasa de un rueda dentada a la que le faltan las mitad de los piños
Las cifras del fracaso escolar en los ciclos primarios y medios que dan las estadísticas oficiales son desoladoras (el 30% de los alumnos no acaba la ESO y no realiza ningún estudio más. En el curso 97-98 se matricularon en Bachiller/ FP 1.855.268 alumnos, en 07-08 1.125.820, habiendo aumentado los alumnos matriculados en infantil y ESO. A los 15 años solo el 57.7% de los alumnos no ha repetido algún curso. A los 19 años solo el 54.4% de los alumnos sigue escolarizado y solo el 40% se graduó en Bachiller. Las cifras de los alumnos que acaban la ESO con un nivel aceptable no sé si las conoce el ministerio de educación, en su página web no las he visto, pero seguro que ponen los pelos como púas. Hay un sinfín de alumnos, más de lo que imaginamos, que el sistema educativo tortura haciéndoles pasar cursos mediante una opción que llaman diversificación. Terminan la ESO a presión. ¿Para qué? ¿Y qué pasa con los que terminan bachiller, otro tanto de lo mismo? Los expertos han ideado el aprobado general para endulzar las estadísticas y el Tribunal Supremo ha dicho que hasta aquí y ni un paso más. ¡Qué de bachilleres tiene España! Aunque su salario será igual que el de aquel otro que no terminó la ESO. Viendo estos datos, los datos ciertos, no la telaraña de interpretaciones interesadas realizadas por los expertos, los datos que cada vez son peores, ¿no vamos a hacer nada como sociedad, como propietarios? Si algo es negro y no blanco es el sistema educativo. A la sociedad no le está interesando el actual. Es un fiasco sin contemplaciones, descomunal. Es una propiedad, la que tenemos los españoles, muy onerosa.
Oímos hablar del aumento del fracaso escolar en la enseñanza primaria y media. Oímos menos aún hablar de alguna solución, a parte de reunir comités de “sabios” o “expertos” que realizarán concienzudos estudios, pero que en la hora de las soluciones sacan valones fuera sin agarrar el toro por los cuernos. Ni “expertos”, ni “sabios” como las estadísticas demuestran. Y del fracaso de la enseñanza universitaria se habla aún menos, aproximadamente termina los estudios el 4o% de los alumnos que empiezan, Aunque el problema principal es la calidad de la enseñanza que han recibido y el tiempo que han empleado en recibirla. y no pregunte el tiempo que necesitan para terminar, porque la respuesta es de juzgado de guardia. Necesitaríamos penitenciarias especiales para profesores, alumnos y familiares por el dispendio de recursos que consumen.
De sobra es sabido que en España hay un ejército de licenciados y doctorados, haciendo trabajos básicos, que en no pocas ocasiones no tiene nada que ver con los estudios realizados. De la categoría laboral que reza en sus contratos mejor correr un tupido velo. Como socio capitalista del sistema educativo, ahora les hablo como propietario, me pregunto: ¿Qué rentabilidad me va a ofrecer ese individuo que le pago unos estudios universitarios que luego no usa? ¿Y la rentabilidad de ese otro al que le pago (como el resto de los socios) una carrera y la ejerce en otra región o país? ¿Y qué tipo de rentabilidad obtengo de los que se matriculan en nuestras universadidades para estancias largas, de entre site y diez años y después abandonan? Es una propiedad con una cosehca escuálida y de pésima calidad. Es insostenible. ¿A quién hay que despedir? ¿Necesitamos un ERE? O despedimos a los españoles o despedimos a los políticos o despedimos a los empleados de la finca, o nos despedimos todos y abandonamos la finca. Algo hay que hacer.
A los Españoles nos cuesta una media de 7.500€/año cada alumno en la universidad, sin contar el coste del inmonbilizado (edificios, instalaciones…) y lo que aportan las familias. Con el sisteme educativo —hablo como propietario— tenemos un pésimo negocio y un problema. Los tipos que pasan por el sistema, ni por asomo, carajo, lograrán pagarnos la pensión. Empobrecen el país en cuanto abren la boca. Cuando se ponen a hacer, a resolver, es aún más grave, saltan todas las alarmas y se activan todos lo protocolos de emergencia estratégica. Los cazabombarderos, los portaaviones y la flotas de submarinos estratégicos se pone en movimiento. Son una amenaza estratégica global para mi pensión y no olviden que les hablo como propietario, como socio capitalista del sistema educativo. ¿Exageración? Mucha. El fracaso del sistema es desobirtado.
Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), España es uno de los países desarrollados en el que menos diferencia hay entre el sueldo de los empleados con estudios universitarios y el sueldo de los que no los tienen. Tabla rasa. Se reproduce el mensaje del sistema educativo. Se argumentan varias hipótesis sobre las causas: que hay demasiada oferta, que cada vez se necesitan menos especialistas, que el salario mínimo ha aumentado, etc. Por supuesto que influirán, peor influyen también en otros países. Los empresarios, que tienen como único fin obtener beneficios para poder seguir ofertando sus productos y servicios, si no pagan más a un empleado con estudios superiores puede que sea, me parece a mi y es más que probable, porque no obtienen más rentabilidad de este empleado. Nuestro sistema productivo no demanda personal con alto grado de especialización, y si lo demanda es por que no lo hay. Y si no lo hay es porque la cosecha de nuestro sistema educativo es pírrica y les hablo, se lo recuerdo, como socio propietario del sistema. Un socio que quiere seguir siéndolo hasta que se me hinchen las muelas.
Nadie habla de la calidad intelectual ni del nivel de conocimientos real de esos trabajadores con estudios superiores. ¿Por qué no barajamos la hipótesis de que la educación que reciben no está adecuada a las necesidades reales del mercado laboral? O lo que es lo mismo, ¿por qué no barajamos la hipótesis de qu el sistema educativo que diseñams para dar satisfacción a las necesidades del siglo XIX ya no nos sirve? Hace tiempo que dejamos de tener un sistema educativo, lo que tenemos es un putrisistema educativo, metido con calzador, sujeto con cuñas, con sudoraciones extrañas y que hiede. Pútrido. El sistema educativo, lo que tiene de sistema, no pasa de un rueda dentada a la que le faltan las mitad de los piños.
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