Por Aurelio García Primo · Padre Objetor. Algo grave le ocurre a nuestra sociedad cuando hemos perdido la capacidad de comprender el mundo. Nos toca vivir tiempos difíciles en los que hay un despiste generalizado. A la crisis económica y sus dramáticas consecuencias en muchísimas familias tenemos que sumar una crisis todavía más profunda: me refiero a una crisis de valores. Esta crisis nos impide interpretar los tiempos, comprender lo que está pasando, distinguir entre lo conveniente y lo inconveniente, lo que nos favorece y lo que nos perjudica, el bien del mal… y es que cuando desde todos los ámbitos se nos impone un relativismo radical el hombre pierde el oriente y queda desorientado, a merced de la improvisación y el arribismo. No es nada nuevo, la historia ya lo ha contado y todos sabemos lo que ocurre cuando al hombre le es arrebatada el alma.
El gobierno siguiendo una estrategia propia de tiempos pasados y sin precedente en estados democráticos, ha implantado en la escuela un relativismo radical en la que pueda germinar una moral a la carta
No es una cuestión menor en tiempos en los que los problemas se acumulan. El gobierno siguiendo una estrategia propia de tiempos pasados y sin precedente en estados democráticos, ha implantado en la escuela un relativismo radical en la que pueda germinar una moral a la carta. Estoy hablando del ataque más frontal contra la libertad vivido en los últimos años. Los padres, como no podía ser de otra manera, hemos reaccionado y en poco más de un año se han presentado más de 52.000 objeciones en circunstancias verdaderamente adversas. En Marzo el TS dictó sentencia en contra de los padres objetores. Algunos quisieron ver el final del conflicto en esta sentencia, pero lo cierto es que no ha solucionado nada. Todos sabemos que ha sido una sentencia política y no es nuevo decir que la división de poderes en nuestro país es una entelequia. La crisis de valores afecta a toda la sociedad, y especialmente a la clase política. En esta batalla no hay vencedores y vencidos, hay víctimas, y como siempre, son los más débiles, son nuestros hijos y son sus conciencias. Son víctimas del adoctrinamiento en la escuela. El daño que se les está haciendo ahora les va a acompañar el resto de sus vidas, Sin duda es más grave violentar una conciencia que torturar un cuerpo.
Lo que más me duele es la pasividad de la comunidad. Estamos hablando de nuestros hijos, de su educación, de su futuro… ¿Hay algo que nos pueda importar más que esto? Acabo de leer en un periódico: Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales quieren convertir el año 2009 en el de la educación afectivo sexual en las aulas. «Queremos que los alumnos y alumnas de los centros escolares tengan las cosas claras» (Diario de León 18 de Mayo de 2009, pg 12) y es solo un ejemplo de lo que estamos “tragando” diariamente. Nadie, ni el colegio, ni el profesor, ni el político de turno, ni siquiera la asociación de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales tienen ningún derecho a aclarar nada a mis hijos. Es un derecho que nos consagra la Constitución a los padres y al que no vamos a renunciar.
Que nuestro sistema educativo no funciona es patente y las consecuencias ya las estamos empezando a pagar: España figura entre los países más incultos de Europa, y por más que nuestros políticos nieguen la mayor, nuestros alumnos están por debajo de la media en todas las asignaturas. En los últimos días el reciente Ministro está hablando de la necesidad de un pacto en Educación. Los padres siempre hemos estado de acuerdo en que a nuestros hijos se les enseñen derechos y principios constitucionales en la escuela. Sr. Gabilondo espero que a la hora de plantear este gran pacto se tenga en cuenta a los padres, o mejor, a los niños, y se modifique esta Educación para la Ciudadanía, porque son nuestros hijos y es su futuro.
La ética de la ley natural establece que puede determinarse lo que es bueno o malo para el hombre según le permita o le impida realizar lo que es mejor para la naturaleza humana
Lo perjudicial de la situación no es que existan las indemnizaciones por despido, sino que éstas no se puedan pactar voluntariamente por las partes
Intereconomía hizo el año pasado una campaña de autompromoción con esa idea. En un spot se comparaba el día del orgullo gay con "364 días de orgullo de la gente normal y corriente"
Por eso Obama se equivoca y Merkel acierta. Por eso Hoover y Roosevelt se equivocaron hace 80 años cuando desbocaron el déficit público de EEUU
Los difusores de la trola, milenaristas de nuestro tiempo, llevan una década tocando la flauta, con o sin su perro reglamentario, con tal acierto que los socialistas de todos los partidos bailan embobados la tonadilla
Los compradores potenciales de bonos soberanos de España se preguntan si el Gobierno no estará ahogando a los españoles
Las multas están tomando una parte destacable en la financiación de las administraciones locales
El franquismo introdujo y reguló los convenios colectivos por primera vez en el derecho laboral español en 1958.
Lo que sí soluciona el desempleo es la creación de puestos de trabajo por los empresarios. Pero para eso es necesario pronunciar dos palabras malditas: acumulación y capital
Algunos necios no se conforman con llevar vidas sencillas y dejar vivir a los demás: tienen que decirle a todo el mundo qué puede y qué no puede hacerles felices






















