Por Gabriel Calzada. El supuesto consenso científico sobre un cambio climático catastrófico provocado por la actividad humana ha sido la matraquilla con la que el ecologismo radical y todo el movimiento calentólogo ha defendido desde hace años el intervencionismo energético y el racionamiento de CO2, entre otras medidas que nos alejan del libre mercado y la prosperidad. El “consenso” también ha servido a las organizaciones del ecologismo radical para negarse una y otra vez a discutir cuestiones básicas: los puntos más oscuros de la teoría catastrofista o las propias mediciones de temperatura. Desde el director de Greenpeace hasta el último becario de WWF, la posición típica en los últimos años ha sido negarse a debatir sobre las causas y el alcance del cambio climático porque, según ellos, el consenso ya había dictado sentencia sobre estos asuntos. Catastrofistas como López Uralde no paraban de repetir que lo único que se podía discutir era cuánto teníamos que racionar las emisiones de CO2 para detener la catástrofe planetaria.
Catastrofistas como López Uralde no paraban de repetir que lo único que se podía discutir era cuánto teníamos que racionar las emisiones de CO2 para detener la catástrofe planetaria
Pues ahora resulta que el principal científico involucrado en el Climategate y uno de los gurús del “consenso” calentólogo, Phil Jones, reconoce que no existe tal consenso, que la inmensa mayoría de los científicos no consideran que el debate haya concluido y que, desde luego, esa no es su visión. Según el científico británico apartado temporalmente de sus funciones como director de la conocida Unidad de Investigación sobre el Clima (CRU), aún existen muchas incertidumbres, no sólo en lo que respecta al futuro, sino también en lo que se refiere a las mediciones de las temperaturas y especialmente el de las temperaturas pasadas.
Con estas declaraciones a la BBC que recoge Libertad Digital, el ecologismo radical se ha quedado con el culo al aire. La idea del consenso ha sido el corazón de la estrategia calentóloga y le estaba sirviendo para todo al movimiento ecologista. En la web de Greenpeace podemos encontrar frases Y afirmaciones del tipo: “Existe un amplísimo consenso científico internacional acerca de que el cambio climático avanza a una velocidad mucho mayor de lo que se esperaba hace pocos años”. Sin embargo, el propio Jones reconoce en la entrevista que entre 1995 y 2009 hay una tendencia negativa de -0,12 grados centígrados por década (si bien matiza que no es estadísticamente significativa).
Otra de las cantinelas de los catastrofistas se refería al hecho de que jamás habíamos vivido un calentamiento similar. Pues bien, una vez más su hasta ahora adorado Philp Jones desmiente este mito y reconoce que ha habido al menos tres periodos anteriores, uno de ellos en el siglo XIX, en los que el calentamiento ha sido similar al de las últimas décadas
Los catastrofistas parecen estar perdiendo apoyos a marchas forzadas. Otra de sus cantinelas se refería al hecho de que jamás habíamos vivido un calentamiento similar. Pues bien, una vez más su hasta ahora adorado Jones desmiente este mito y reconoce que ha habido al menos tres periodos anteriores, uno de ellos en el siglo XIX, en los que el calentamiento ha sido similar al de las últimas décadas. Es más, incluso admite lo abierto que está el debate científico en torno al famoso Palo de Hockey, popularizado por Al Gore en su conveniente y oscarizada secuencia de mentiras y exageraciones. El climatólogo llega a reconocer que el periodo cálido medieval podría haber sido más caluroso que el periodo actual.
El Climategate parece haber traído algo de sensatez al debate en torno al cambio climático. Esto no es sólo importante de cara a la búsqueda de la verdad científica en este terreno, sino que también lo es, y mucho, para que la adopción de estrategias públicas y privadas se realice con un mínimo de cordura, respetando las libertades individuales y pensando en los distintos costes y beneficios que pueda haber en juego.
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